Wikipedia declara la guerra a la ia: un giro radical
La enciclopedia más consultada del mundo ha dado un portazo a la inteligencia artificial, abandonando un experimento que prometía revolucionar su contenido pero que terminó inundándola de información errónea y de dudosa calidad. Un cambio drástico que pone en entredicho la fe ciega en la IA como solución universal.

La ia, un invitado no deseado en el templo del conocimiento
Wikipedia, definida por su fundador Jimmy Wales como un “templo de la mente”, ha decidido revertir su apuesta por la generación de contenido con IA. La plataforma, que cuenta con la colaboración de miles de editores voluntarios, se ha convertido en el refugio de aquellos que buscan una alternativa a la creciente avalancha de “basura generada por la IA” que inunda internet. La decisión, formalizada tras una votación contundente el 20 de marzo (40 votos a favor frente a tan solo 2 en contra), marca un punto de inflexión en la relación entre la inteligencia artificial y el periodismo ciudadano.
La crisis de semiconductores, con Sony limitando la aceptación de pedidos en Japón debido a la escasez de tarjetas SD, es solo una pieza más del rompecabezas que ha llevado a Wikipedia a tomar esta decisión. Pero la verdadera causa de alarma reside en la incapacidad de los modelos de lenguaje extensos (LLM) para cumplir con los rigurosos estándares de calidad y verificabilidad que exige la enciclopedia.
El problema no es la IA en sí, sino su propensión a inventar datos y a distorsionar la información. Según la nueva política de la plataforma, el uso de LLM para generar o reescribir contenido está prohibido, salvo en casos muy específicos donde se permita su empleo como herramientas de edición para sugerir correcciones básicas, siempre bajo la supervisión y aprobación de un editor humano.
El acuerdo previo de Wikipedia con gigantes tecnológicos como Amazon, Microsoft, Meta y Perplexity, que introdujeron funciones como resúmenes generados por IA, se ha demostrado un fracaso. La Fundación Wikimedia, la organización sin ánimo de lucro que gestiona la plataforma, se vio obligada a dar marcha atrás ante la imposibilidad de controlar la calidad del contenido generado por estos sistemas.
La decisión de Wikipedia no es una condena absoluta a la IA. Se reconoce su potencial como herramienta de apoyo, pero se insiste en la necesidad de un control humano riguroso para evitar la propagación de información errónea. Lo que está claro es que la IA, por ahora, no está lista para sustituir al juicio crítico y la experiencia de los editores humanos.
La humillación de OpenAI, que canceló indefinidamente su “modo para adultos” debido a problemas de seguridad y contenido, es un claro indicativo de los riesgos inherentes a la proliferación de modelos de lenguaje sin una supervisión adecuada. Wikipedia, con su giro radical, se posiciona como un baluarte de la información verificada en un mundo cada vez más inundado de contenido artificial.
La batalla contra la desinformación generada por la IA apenas ha comenzado, y Wikipedia, con su decisión, ha lanzado una advertencia: la calidad y la veracidad del conocimiento no pueden sacrificarse en el altar de la eficiencia algorítmica.
