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Ucrania enseña a eeuu a combatir drones iraníes: el precio de la defensa aérea se desploma

La guerra en Ucrania ha reconfigurado la guerra moderna. Los ejércitos ya no dependen exclusivamente de tropas, sino que invierten masivamente en drones. Esta transformación, acelerada por el conflicto en Oriente Medio, ha puesto al descubierto vulnerabilidades y oportunidades que están redefiniendo la defensa aérea a nivel mundial. La cifra habla por sí sola: un dron Shahed cuesta alrededor de 30.000 dólares, mientras que un sistema Patriot como el PAC-3 supera los 13,5 millones.

Ucrania, experta en la contención de drones shahed

Ucrania, experta en la contención de drones shahed

Estados Unidos, principal proveedor de sistemas de defensa aérea, ahora busca la colaboración de Ucrania. El ejército de Kiev ha desarrollado soluciones de bajo coste para interceptar estos drones, una estrategia que ha demostrado ser sorprendentemente eficaz. La experiencia ucraniana en la lucha contra los drones 'Shahed' es, según un analista de seguridad de Google, la más avanzada del mundo. La clave reside en el uso de armas más económicas, como cañones antiaéreos y ametralladoras montadas en camiones, en lugar de depender de misiles de alta gama para interceptar drones de bajo coste.

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, ha confirmado contactos con el jeque qatarí Tamim bin Hamad al-Thani y el presidente de los Emiratos Árabes Unidos, Mohammed bin Zayed al-Nahyan, en busca de apoyo para la defensa contra los ataques iraníes. La estrategia de Ucrania se complementa con el uso de interceptores de vuelo rápido, capaces de alcanzar los 250 km/h, superando la velocidad máxima de un Shahed (185 km/h). Los drones rusos Geran-3, sin embargo, siguen representando una amenaza, desplazándose a más de 550 km/h.

La escalada del conflicto en Oriente Medio, con la intervención de Estados Unidos e Israel, ha exacerbado la crisis. El Pentágono enfrenta una doble amenaza: la defensa de sus propias infraestructuras y el apoyo a sus aliados. La situación ha obligado a reconsiderar la rentabilidad de los sistemas de defensa aérea tradicionales. La necesidad de reducir costes en la protección aérea ha convertido a Ucrania en un socio estratégico clave para Washington. El pasado martes, Zelenskyy reafirmó que la cooperación se realizaría sin comprometer la capacidad de defensa de su propio país.

La experiencia de Ucrania no solo se limita a la interceptación. El país ha perfeccionado sistemas de detección y contramedidas que pueden ser replicados en otros contextos. Un ejemplo de ello es la capacidad de desviar o confundir los drones Shahed, algo que se ha convertido en una táctica habitual para minimizar su impacto. Esta capacidad de adaptación, combinada con la búsqueda de soluciones económicas, convierte a Ucrania en un laboratorio de guerra moderno.

La cifra habla por sí sola: la inversión en drones ha transformado radicalmente la dinámica de la guerra, dejando obsoletas las estrategias convencionales. Y ahora, la lección más valiosa podría estar llegando desde el frente ucraniano.

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