S&p 500: señales de alarma en la bolsa, ¿es hora de huir?

El mercado ha respirado hondotras el reciente ataque a Irán, pero la calma podría ser engañosa. Un creciente número de indicadores del S&P 500, analizados por Ned Davis Research (NDR), sugieren que la turbulencia financiera lejos de haber terminado, podría estar a punto de intensificarse. Inversores, tomen nota: el panorama se complica.

El retroceso que alarma a los analistas

La caída del 9% del S&P 500 respecto a su máximo reciente ha encendido las alarmas en NDR. Su análisis histórico revela que una corrección de al menos el 7,2% desde el pico semanal previo suele preceder a una señal de venta. No es una garantía, claro, pero la estadística, como suele ocurrir, habla por sí sola. La firma sugiere, en este contexto, una reasignación de capital hacia pagarés comerciales, instrumentos de renta fija a corto plazo, como refugio ante la tormenta.

Pero la historia no termina ahí. London Stockton, analista de NDR, ha señalado otros factores preocupantes. Primero, el avance, hasta ahora exitoso, de Golden Pass, el proyecto que suponen para EE.UU. en su intento de contrarrestar la influencia energética iraní en el Estrecho de Ormuz, está sobre la mesa. Segundo, la inminente “cruz de la muerte”, donde la media móvil de 50 días cruza por debajo de la de 200 días, un clásico de los mercados bajistas. Aunque Stockton subraya que esta señal suele ir acompañada de volatilidad y recuperaciones rápidas, advierte que “proporciona una advertencia a largo plazo y funciona bien para mercados bajistas más grandes y prolongados, como los de 2009 y 2022”.

La desconfianza se extiende: volumen y demanda en picado

La desconfianza se extiende: volumen y demanda en picado

La última señal de alerta proviene del volumen de negociación. La demanda de acciones del S&P 500 está disminuyendo mientras que la oferta, es decir, la presión para vender, está aumentando. El diferencial entre oferta y demanda se sitúa peligrosamente cerca de la línea roja de 0,8. Stockton prevé una señal de venta si esta cifra se supera, recomendando entonces una huida hacia los bonos del Tesoro. La situación es clara: el apetito por el riesgo se desvanece.

La caída en picado de Meta, con su eco a las compañías tabacaleras de antaño, no hace más que añadir combustible a las llamas. El sector tecnológico, que durante tanto tiempo pareció inmune a las leyes de la gravedad, ahora muestra signos de vulnerabilidad. La Reserva Federal, con Powell al mando, observa la situación con recelo, consciente de que un nuevo choque petrolístico podría complicar aún más el panorama inflacionario.

La clave ahora es la prudencia. La bolsa no siempre premia la valentía, y a veces, la mejor inversión es la que evita pérdidas. La historia nos enseña que ignorar las señales de advertencia puede ser un error costoso.