Sora, el vídeo de openai, se esfuma: ¿fallo épico o estrategia audaz?

La promesa de vídeos generados por IA a la carta, que encendió la imaginación de Hollywood y prometía transformar el panorama del entretenimiento, se ha desvanecido. OpenAI, la compañía de Sam Altman, ha cerrado Sora, su flamante aplicación para crear vídeos, apenas unos meses después de su lanzamiento y tras un acuerdo multimillonario con Disney. Pero, ¿qué hay detrás de esta decisión que ha sorprendido a la industria?

El duro revés económico que hundió a sora

Las teorías conspirativas sobre el uso de datos de usuarios para alimentar otros sistemas de OpenAI han surgido con fuerza, pero la realidad, según The Wall Street Journal, es mucho menos turbia y más prosaica. Sora, a pesar de atraer a un millón de usuarios tras el lanzamiento de su app móvil hace medio año, no logró generar el impulso económico esperado. La cifra de usuarios activos se estancó en menos de 500.000, un número lamentablemente distante de los 900 millones de usuarios semanales que disfruta ChatGPT, y de sus 50 millones de suscriptores de pago.

Pero lo realmente sangrante es el coste de funcionamiento. La generación de vídeo, como bien saben los expertos en computación, exige una infraestructura colosal. Se estima que Sora devoraba un millón de dólares al día, convirtiéndose en un agujero negro financiero para OpenAI. Un gasto insostenible para una empresa que necesita demostrar rentabilidad, especialmente en un entorno competitivo donde Anthropic acecha.

Reorientando recursos: ¿hacia la superapp de openai?

Reorientando recursos: ¿hacia la superapp de openai?

El cierre de Sora no es un fracaso aislado, sino parte de una estrategia más amplia de OpenAI para priorizar la rentabilidad y enfocarse en las empresas y los programadores. La capacidad de cálculo que antes impulsaba Sora se redirige ahora a un nuevo proyecto interno, bautizado como ‘Spud’, que promete ser una herramienta para profesionales. ¿Será esta la superapp que se rumorea, que integrará todas las IA de OpenAI en una sola plataforma? Un movimiento que podría ser clave para la futura salida a bolsa de la compañía.

Pero la ambición de OpenAI no se limita a la IA generativa. La compañía también está invirtiendo fuertemente en robótica y en un enigmático primer dispositivo, cuya concepción está en manos del legendario Jony Ive, el arquitecto del iPhone. La apuesta es clara: dominar el futuro digital, no solo con algoritmos, sino con hardware tangible.

El adiós a Sora no es el fin de la IA para generar vídeos, sino una pausa estratégica. Una lección costosa, pero necesaria, sobre la importancia de la viabilidad económica en un mercado tecnológico implacable. La pregunta ahora es: ¿qué sorpresa nos deparará ‘Spud’?