Sony se rinde: la crisis de semiconductores tumba sus tarjetas de memoria

Un golpe inesperado para los amantes de la fotografía y el video. Sony, gigante de la electrónica, ha anunciado la suspensión de la venta de sus tarjetas de memoria SD y CFexpress, una decisión drástica que refleja la gravedad de la crisis mundial de semiconductores. No se trata de una simple escasez; es una implosión que amenaza con paralizar la industria.

El efecto dominó de la escasez de ram

El efecto dominó de la escasez de ram

Esta no es la primera señal de alarma. Hace apenas 24 horas, Sony anunció un incremento de 100 euros en el precio de sus consolas, también justificado por la misma causa: la falta de memoria RAM y de almacenamiento. La demanda de estos componentes, disparada por la inteligencia artificial, ha dejado a otros fabricantes, y ahora a Sony, con las manos vacías. Mientras las IA devoran chips a un ritmo vertiginoso, el resto del mercado se enfrenta a una realidad cada vez más sombría.

Lo que nadie cuenta es la velocidad con la que esta crisis se está intensificando. Si bien otros fabricantes optan por subir los precios o reducir el stock, Sony ha tomado la decisión más radical: cortar la producción. En un comunicado oficial, la empresa ha declarado que “no podrán satisfacer la demanda” y que la aceptación de pedidos se suspenderá a partir del 27 de marzo de 2026. Un plazo incierto, ya que la reanudación de la venta dependerá de la evolución del suministro, que según analistas podría no normalizarse hasta 2027.

La lista de productos afectados es extensa: las tarjetas CFexpress Type A y Type B, así como las líneas TOUGH y V60 de tarjetas SD, todas ellas ampliamente utilizadas por fotógrafos profesionales y aficionados. Inicialmente, la medida afecta únicamente al mercado japonés, pero la lógica dicta que se extenderá al resto del mundo a medida que se agote el stock existente. La ironía es palpable: los clientes japoneses podrían verse privados de un producto que sí estará disponible en otros países.

Pero la crisis no se limita a la memoria RAM. La escasez de CPU también está generando retrasos en los pedidos que se acumulan durante meses. Es un efecto dominó que amenaza con frenar la innovación y encarecer la Tecnología para todos.

La cifra habla por sí sola: la inteligencia artificial se ha quedado con la mayor parte de la memoria RAM y el almacenamiento disponibles, dejando a los demás sectores con las migajas. Esta situación, lejos de mejorar, se agudiza con cada día que pasa, y Sony es la última, y quizás la más significativa, víctima de esta voraz demanda.