Sony frena la venta de memorias: la escasez de chips golpea duro
El gigante japonés Sony ha dado un golpe al mercado de tarjetas de memoria, anunciando una suspensión temporal de la venta de sus líneas CFexpress y SDXC/SDHC. Una decisión drástica, motivada por la persistente crisis de semiconductores que está estrangulando a la industria tecnológica a nivel mundial.
La demanda supera con creces la oferta disponible
La compañía, a través de un comunicado oficial, ha admitido que la situación actual impide satisfacer la demanda existente. La suspensión se extenderá hasta marzo de 2026, una fecha que refleja la gravedad del problema y la incertidumbre sobre una pronta resolución. Los modelos afectados incluyen una amplia gama de tarjetas CFexpress tipo A y B, así como las populares SDXC/SDHC, utilizadas en cámaras profesionales, videocámaras y, cada vez más, en dispositivos de almacenamiento externo. La decisión no es un capricho, sino una respuesta a la realidad: no hay chips suficientes para fabricar las tarjetas a la velocidad que el mercado exige.
Pero hay un detalle que agrava aún más el panorama. La crisis de semiconductores coincide con un momento de expansión en el mercado de la imagen y el vídeo, impulsado por el auge de plataformas de streaming, la creación de contenido para redes sociales y la creciente demanda de equipos profesionales. La escasez de memorias de alta velocidad se convierte, por tanto, en un cuello de botella que frena el crecimiento de todo un sector.

Playstation también en la cuerda floja
La situación de Sony es mucho más compleja de lo que parece. El pasado viernes, la compañía anunció un incremento en el precio de sus consolas PlayStation 5, PlayStation 5 Pro y PlayStation Portal, justificándolo con las “continuas presiones” del panorama económico mundial. La crisis de memoria RAM y almacenamiento, que ahora se materializa en la suspensión de ventas de tarjetas, amenaza directamente el lanzamiento de la próxima generación de consolas PlayStation, que, según fuentes internas, podría retrasarse hasta 2028 o 2029. Pensemos en las implicaciones: un retraso en la nueva PlayStation, un aumento en el precio de la actual, y ahora la imposibilidad de adquirir tarjetas de memoria de alta capacidad. El futuro inmediato de Sony no parece precisamente brillante.
La cifra habla por sí sola: Sony estima que la escasez de semiconductores le costará miles de millones de dólares en los próximos años. Una cifra que, inevitablemente, se traducirá en mayores precios para los consumidores y una menor disponibilidad de productos clave. La industria tecnológica se encuentra en una encrucijada, y la resolución de esta crisis de semiconductores determinará, en gran medida, el rumbo de la innovación en los próximos años. La pausa en la venta de memorias es solo un síntoma de una enfermedad mucho más profunda.
