Samsung sube los precios de sus buques insignia: ¿culpa de la ia o del won?
El mercado tecnológico coreano está en ebullición. Samsung, gigante indiscutible, ha anunciado un incremento en los precios de las versiones con mayor almacenamiento (512 GB y 1 TB) de sus Galaxy Z Fold 7, Galaxy Z Flip 7 y Galaxy S25 Edge. La noticia, que se filtra desde Seúl, llega en un momento delicado para la economía local y plantea interrogantes sobre el futuro de los precios en el sector.
El impacto de la inteligencia artificial en el bolsillo del consumidor
La explicación oficial apunta a la escalada de los precios de la memoria RAM, un componente vital para el funcionamiento de las funciones de inteligencia artificial que cada vez son más omnipresentes en los dispositivos móviles. Si bien esta justificación tiene cierta lógica, lo que realmente está detrás de la decisión de Samsung parece ser más complejo. La cifra, aunque modesta a primera vista, habla claro: 100.000 wones adicionales (unos 65 dólares) para las versiones de 512 GB y 200.000 wones (unos 130 dólares) para las de 1 TB. Un golpe para el consumidor, especialmente en un mercado tan sensible como el coreano.
Pero hay un detalle que Samsung no menciona abiertamente: el valor del Won ha caído a mínimos históricos en 17 años frente al dólar. Es decir, la empresa está utilizando este ajuste como una forma de compensar las pérdidas ocasionadas por la devaluación de su moneda local. Un movimiento arriesgado, pero comprensible en un contexto económico adverso.

¿Modelos en liquidación? el dilema de samsung
Lo más curioso es que el aumento de precios se aplica a modelos que, aunque todavía en producción, se encuentran en la fase final de su ciclo de vida. Los Galaxy Z Fold 8 y Z Flip 8 están a la vuelta de la esquina, y el lanzamiento del Galaxy S26, con mejoras significativas en rendimiento y eficiencia, ya se vislumbra en el horizonte. ¿Estamos ante una estrategia para liquidar existencias antes de la llegada de los nuevos modelos?
No es la primera vez que Samsung recurre a este tipo de maniobras. Recordemos que el Galaxy S26 también experimentó un aumento de precio en su lanzamiento, incluso cuando los precios de la RAM y el almacenamiento NAND eran más favorables. La empresa coreana parece dispuesta a asumir el coste de la subida de precios de la RAM en algunos modelos, pero no en todos.
La decisión de Samsung de aplicar estos incrementos solo en Corea del Sur, su mercado doméstico, revela la enorme influencia que el chaebol tiene sobre sus consumidores locales. En otras regiones del mundo, una medida similar generaría una ola de críticas y boicots. Pero en Corea, los consumidores suelen ser más comprensivos con las decisiones de la empresa.
La pregunta que queda en el aire es si esta tendencia se extenderá a futuros modelos de la gama Galaxy. ¿Será inevitable que las versiones de 512 GB y 1 TB de todos los Galaxy nuevos vengan con un sobreprecio “por defecto”? La respuesta, por ahora, es incierta.
Mientras tanto, la industria observa con atención cómo evoluciona la situación. El mercado de la memoria sigue siendo un campo de batalla, y las consecuencias de la creciente demanda de RAM para alimentar la inteligencia artificial se hacen sentir en los precios. Y mientras tanto, nos toca lidiar con la realidad: nuestra próxima asistente virtual podría costarnos un poco más de lo previsto.
