Samsung retrasa el s pen revolucionario: ¿adiós a la delgadez soñada?
La promesa de un Galaxy S27 Ultra más fino, impulsada por un S Pen reinventado, se desvanece. Según la información filtrada por ETnews, Samsung habría pausado el desarrollo de una nueva Tecnología para el lápiz óptico, dejando en el aire el futuro de una de las características más distintivas de sus buques insignia.

El s pen, un pilar en riesgo
Hace apenas unos meses, Won-Joon Choi, directivo de Samsung, hablaba con optimismo sobre el trabajo en una nueva estructura de pantalla que permitiría mantener la funcionalidad del S Pen sin penalizar el grosor del dispositivo. La idea, ambiciosa, apuntaba a una combinación de tecnologías AES (electroestática activa) y EMR (resonancia electromagnética) para eliminar la necesidad de un digitizador en la pantalla y, al mismo tiempo, mantener la precisión y la experiencia de uso que hemos llegado a esperar. Parece que la fórmula se ha resistido.
La clave del problema reside en la necesidad de un digitizador en la pantalla para que el S Pen funcione correctamente con la Tecnología EMR actual. Este componente limita el grosor máximo de los teléfonos Galaxy S Ultra. La reciente eliminación del digitizador en el Galaxy Z Fold 7, que a cambio permitió un grosor de 4.2 mm, ilustra a la perfección este dilema.
Pero, ¿por qué este cambio de planes? La búsqueda de la delgadez extrema, aparentemente, no justifica la complejidad técnica y los costes asociados a la nueva Tecnología. La experiencia con el Galaxy S25 Edge, un dispositivo que no logró capitalizar completamente las expectativas, sugiere que la obsesión por el diseño a toda costa no siempre se traduce en éxito comercial.
La alternativa, la Tecnología AES, aunque elimina la necesidad del digitizador, requiere un lápiz óptico con batería, lo que inevitablemente incrementa su grosor. En definitiva, Samsung parece haber optado por la fiabilidad del EMR, una Tecnología que, a pesar de sus limitaciones, ha demostrado su eficacia a lo largo de los años.
La implicación más inmediata es que el Galaxy S27 Ultra probablemente no será significativamente más delgado que su predecesor, el S26 Ultra. Además, la imposibilidad de integrar Qi2 (el estándar global de carga inalámbrica) directamente en el dispositivo sigue siendo un problema; Samsung se ve obligada a recurrir a accesorios externos con soporte Qi2, una solución poco elegante.
La decisión de Samsung, si bien decepcionante para aquellos que anhelaban un S Pen más delgado y una carga inalámbrica integrada, es, en última instancia, pragmática. La apuesta segura, por ahora, es mantenerse fiel a una tecnología probada y evitar riesgos innecesarios en un mercado cada vez más competitivo. La innovación, a veces, exige paciencia y una reevaluación constante de las prioridades.
