Móviles en crisis: la ram se esfuma y las cámaras pagan el precio
La escasez de memoria RAM está desencadenando una tormenta perfecta en la industria del móvil. Y no solo eso: las cámaras, uno de los principales atractivos de los terminales, también se encuentran en el punto de mira.
El precio de la ram se dispara y amenaza la rentabilidad
Los fabricantes se enfrentan a una realidad brutal: la demanda de memoria RAM se ha disparado, destinada principalmente a los centros de datos, dejando a los fabricantes de smartphones con una escasez crítica. Esto se traduce en un aumento drástico de los costes de producción, especialmente en los dispositivos más asequibles. Según estimaciones recientes, la memoria RAM ya representa alrededor del 20% del coste de un smartphone barato, y se prevé que esta cifra alcance el 40% para finales de año. Una situación que, a juzgar por las tendencias actuales, no tiene visos de mejora para 2027.
Esta crisis, palpable en el mercado, se extiende a todas las capas del sector, afectando a los OEM (Original Equipment Manufacturers) y poniendo en riesgo su estabilidad. La presión para mantener la imagen de calidad se traduce en decisiones costosas.

Cámaras en declive: un sacrificio estratégico
Apple ya ha pospuesto el lanzamiento de sus próximos Mac debido a la misma problemática, evidenciando la magnitud del problema. Y las marcas, lejos de esconderlo, están optando por una estrategia de ahorro: la reducción de los sensores de cámara, especialmente en los modelos de entrada. Samsung, por ejemplo, ha optado por emplear sensores de 1/1,56 pulgadas en su Galaxy A37 5G, en lugar de los 1/1,96 pulgadas del A36 5G. Esta tendencia, confirmada por Fixed Focus Digital, sugiere que la demanda de sensores de gama alta está disminuyendo, dejando a los fabricantes sin la materia prima necesaria.
Pero no todo es negativo. Los expertos apuntan a que la inversión en inteligencia artificial podría ser la salvación. Los fabricantes, conscientes del aumento de costes, están apostando por algoritmos más sofisticados para compensar la menor calidad de los sensores, especialmente en condiciones de poca luz y en el campo del teleobjetivo. Es una reorientación de recursos, un baile entre la necesidad de reducir costes y la imperiosa demanda de mantener la competitividad.
La realidad es que, a pesar de las justificaciones basadas en mejoras en la cámara, los precios de los móviles están subiendo, y no necesariamente por una mejora tangible en el rendimiento fotográfico. La batalla por la rentabilidad se libra en los sensores y, en última instancia, en la experiencia visual del usuario. Y la RAM, la pieza clave de esta ecuación, se está desvaneciendo, dejando a las cámaras como el próximo frente de batalla.

El sector electrónico al borde del abismo
Según datos recientes, alrededor de 190.000 empresas de electrónica corren el riesgo de cerrar debido a la falta de memoria RAM.
