Meta recorta 700 empleos: el metaverso se esfuma, la ia avanza
La purga en Meta continúa. La compañía de Mark Zuckerberg ha anunciado el despido de 700 empleados, principalmente en Facebook y Reality Labs, en una clara señal de que la apuesta por el metaverso se está desinflando para dar paso a una ofensiva en inteligencia artificial. No es la primera vez que Meta reduce su plantilla, convirtiendo esta práctica en una especie de ritual de reestructuración constante, impulsado en gran medida por la creciente automatización y la necesidad de reenfocar recursos.
El declive de horizon worlds: un agujero negro de 80.000 millones
Recordemos que, apenas hace unos meses, se anunciaba un recorte del 10% en Reality Labs, afectando a unos 1.500 trabajadores. Ahora, la decisión de cerrar Horizon Worlds, la plataforma estrella del metaverso, es el golpe de gracia a una estrategia que ha costado a la empresa la friolera de 80.000 millones de dólares. Wired ya anticipó el cierre de la tienda de Meta Quest, marcando el fin de una era para una visión tecnológica que, pese a la inversión masiva, no logró conectar con el público.
Pero hay un detalle que escapa a la narrativa oficial: la marcha no es solo hacia la IA, sino también hacia una optimización radical de la plantilla. A los empleados afectados se les ofrece la posibilidad de aceptar nuevos puestos dentro de la compañía, a menudo requiriendo un cambio de residencia. La situación, en definitiva, no es precisamente alentadora para quienes ven cómo su futuro profesional se reconfigura de forma abrupta.

Zuckerberg y su ia personal: ¿el futuro de la productividad?
La compañía, en un comunicado, minimiza el impacto, asegurando que estos cambios son “periódicos” y buscan “garantizar que los equipos estén en la mejor posición para alcanzar sus objetivos”. Pero la cifra habla por sí sola: 700 empleos eliminados para liberar presupuesto y destinarlo a un área que se ha convertido en la nueva obsesión de Zuckerberg: la inteligencia artificial. Y no se trata de una apuesta cualquiera. Según informes recientes, el propio CEO está desarrollando una IA que le asistirá en sus tareas diarias, una especie de asistente personal con capacidades de aprendizaje automático.
La competencia en el campo de la IA es feroz, con gigantes como OpenAI, Anthropic y Google liderando la carrera hacia la siguiente generación de modelos lingüísticos. Meta, con sus recursos y su experiencia en el manejo de datos, busca hacerse un hueco en este mercado, pero el camino está lleno de obstáculos y la presión es enorme. El fracaso del metaverso ha dejado una huella imborrable, y el éxito en la IA ahora es la única opción para redimir la inversión y evitar una crisis aún mayor.
La decisión de Meta es un claro ejemplo de cómo las prioridades de la industria tecnológica cambian a una velocidad vertiginosa. Donde hace unos años reinaba la utopía del metaverso, ahora se abre paso la pragmática de la inteligencia artificial. Y la pregunta que se cierne sobre la compañía es si, esta vez, ha elegido bien el camino.