Meta: ¿del cielo al infierno en menos de un año?

La caída en desgracia de Meta, otrora estrella ascendente del mercado tecnológico, se ha precipitado con una semana negra que ha borrado miles de millones de dólares de su capitalización bursátil. El optimismo inicial de principios de año, que la señalaba como la acción tecnológica más prometedora, se ha desvanecido ante la implacable combinación de riesgos legales y un apetito voraz por la inteligencia artificial.

La ia, un pozo sin fondo

El problema no es la IA en sí, sino la magnitud del gasto que requiere. Tras abandonar sus ambiciones en el metaverso, Meta ha apostado fuerte por la inteligencia artificial, pero la inversión, que se espera alcance los 123.500 millones este año y supere los 140.000 millones en 2027, no se está traduciendo en un crecimiento proporcional de sus ingresos. El flujo de caja libre, lejos de aumentar, se proyecta que se reduzca un asombroso 83% este año, pasando de 46.000 millones a apenas 8.000 millones. Esta desconexión entre la inversión y la rentabilidad ha erosionado la confianza de los inversores.

Pero el problema va más allá de las cuentas. Los recientes fallos judiciales, con un jurado en Nuevo México determinando que Meta engañó a adolescentes sobre la seguridad de sus redes sociales y otra sentencia que responsabiliza a Meta y Alphabet por la adicción a las redes sociales, han abierto una caja de Pandora legal que amenaza con desangrar a la empresa. Se estima que Meta ha perdido 280.000 millones de dólares en capitalización bursátil solo en marzo.

¿El tabaco digital? una comparación inquietante

¿El tabaco digital? una comparación inquietante

La sombra de la industria tabacalera se cierne sobre Meta. La comparación, planteada por analistas como Mark Mahaney de Evercore ISI, no es casualidad: ¿estamos ante el inicio del declive de Meta, similar al que sufrieron las tabacaleras tras la entrada en vigor de regulaciones más estrictas sobre el tabaquismo? Tim Ghriskey, estratega sénior de cartera en Ingalls & Snyder, con 11.000 millones de dólares en activos, lo reconoce: “No lo veo necesariamente igual que el tabaco, pero cosas más extrañas han sucedido”. La posibilidad de que las redes sociales se enfrenten a un escrutinio regulatorio similar al del tabaco ha sacudido a Wall Street. Algunos incluso sugieren, con una crudeza que refleja la gravedad de la situación, que la única solución sería la desaparición de las redes sociales, una medida que, lógicamente, devastaría a la empresa.

Una valoración atractiva en tiempo de tormenta

Una valoración atractiva en tiempo de tormenta

A pesar de la tormenta perfecta que azota a Meta, los analistas se resisten a darlo por perdido. De los 80 que cubren la acción, 72 recomiendan comprarla, y el precio objetivo promedio sugiere una subida del 61% en los próximos 12 meses. La caída del precio de las acciones ha convertido a Meta en la acción más barata de las Siete Magníficas, cotizando a tan solo 16 veces las ganancias estimadas para el próximo año. Phil DeAngelo, director gerente de Focused Wealth Management, empresa propietaria de acciones de Meta, considera que este precio compensa con creces los problemas actuales. “Hasta ahora, las sanciones han sido leves y se pueden adoptar nuevos parámetros para mitigar los problemas derivados de las demandas”, afirma.

Mientras tanto, la empresa está recortando puestos de trabajo para hacer frente a los crecientes gastos en IA. El futuro de Meta, sin embargo, pende de un hilo. La persistencia de los casos relacionados con redes sociales en los tribunales de California y la posible intervención de la Corte Suprema determinarán si Meta puede redefinir sus servicios y navegar por las turbulentas aguas de la regulación.

Pero la cifra que realmente preocupa es esta: el flujo de caja libre previsto para 2025 es menos de una décima parte de lo que fue en 2022. Si Meta no logra convertir su ambicioso despliegue de IA en beneficios tangibles, la caída podría ser mucho más brutal de lo que anticipan los analistas.