La ia necesita electricistas: la paradoja que frena la revolución tecnológica

Mientras los gigantes de la Tecnología invierten miles de millones en inteligencia artificial, una carencia inesperada amenaza con frenar su expansión: la falta de electricistas y otros oficios tradicionales. La ironía es palpable: el futuro digital, impulsado por algoritmos complejos, depende cada vez más de manos expertas en soldadura, cableado y construcción.

El auge de la demanda en centros de datos

La explosión de la inteligencia artificial ha disparado la necesidad de centros de datos, infraestructuras físicas que albergan el poder de cómputo necesario para ejecutar estos sistemas. Este boom industrial ha creado una voraz demanda de profesionales técnicos especializados en su construcción y operación. Según un reciente análisis de Randstad, las ofertas de empleo para técnicos en robótica han aumentado un asombroso 107%, y las de ingenieros de climatización un 67%. Pero la sorpresa llega al observar que la demanda no se limita a perfiles tecnológicos avanzados.

La realidad es que la construcción de estos centros de datos depende en gran medida de oficios “de toda la vida”. La demanda de soldadores ha crecido un 25% en los últimos tres años, la de electricistas un 18% y la de trabajadores de la construcción, hasta un 30%.

Lo que nadie cuenta es la magnitud del desajuste. En el sector manufacturero, por cada cien jóvenes que se incorporan, cien abandonan. Sander van’t Noordende, consejero delegado de Randstad, lo resume así: la Generación Z tiene una oportunidad dorada en profesiones que, durante demasiado tiempo, fueron eclipsadas por la promesa de un título universitario y un trabajo de oficina.

Nvidia y los magnates tecnológicos dan la razón

Nvidia y los magnates tecnológicos dan la razón

Jensen Huang, CEO de Nvidia, lo dejó claro durante su paso por el Foro Económico Mundial de Davos: la expansión de la IA generará oportunidades para fontaneros, electricistas y trabajadores de la construcción, con salarios que experimentarán un fuerte crecimiento. “No hace falta tener un doctorado en informática para ganarse bien la vida”, sentenció, reflejando un cambio de paradigma en la percepción del valor del trabajo manual.

Otros ejecutivos, como Alex Karp, CEO de Palantir, han destacado el creciente valor de la formación profesional, mientras que responsables del sector de centros de datos han subrayado la necesidad urgente de perfiles prácticos capaces de materializar las inversiones.

El electricista: el oficio más cotizado

El electricista: el oficio más cotizado

Si hay un perfil que simboliza esta transformación, es el del electricista. En la construcción de un centro de datos, entre el 45% y el 70% del coste total se destina al trabajo eléctrico. Estos complejos requieren sistemas de alimentación robustos, redundancia energética y refrigeración constante para sostener el procesamiento masivo de datos. Estados Unidos necesitará alrededor de 300.000 nuevos electricistas en la próxima década, además de reemplazar a los 200.000 que se jubilarán. La cifra habla por sí sola: un déficit anual de unos 81.000 profesionales.

Skillit, una plataforma de contratación estadounidense, estima un salario medio de 81.800 dólares anuales para los trabajadores de la construcción en proyectos de centros de datos, un 32% más que en otras obras. Incluso, algunos ingresos pueden alcanzar cifras de seis dígitos. Google, consciente de la magnitud del problema, ha financiado programas de formación para electricistas con el objetivo de capacitar a 100.000 trabajadores y formar a 30.000 nuevos aprendices antes de 2030.

Pero, ¿qué futuro le espera a estos oficios? Aunque el impulso actual es innegable, la operación de los centros de datos requiere equipos más pequeños y especializados. La clave estará en la adaptación y en la capacidad de integrarse en tareas de mantenimiento y operación, pero una cosa es segura: la inteligencia artificial, irónicamente, ha rescatado del olvido a los constructores y técnicos que hacen posible la revolución digital.