La conciencia humana, imposible de replicar en máquinas, según el 'padre del microchip'

Federico Faggin, el ingeniero detrás del primer microprocesador comercial, asegura que la conciencia es la clave que separa a los seres humanos de cualquier inteligencia artificial.

El cerebro, un terminal para la conciencia

El cerebro, un terminal para la conciencia

Según Faggin, el cerebro no crea la conciencia, solo la conecta con el mundo físico. Procesa información, coordina el pensamiento y permite interactuar con el entorno, pero no es el lugar donde nace la experiencia subjetiva.

La conciencia tendría un origen distinto, mientras que el cerebro actuaría como un intermediario entre ella y el cuerpo. Esta idea desafía la explicación tradicional de que la conciencia surge de la actividad neuronal.

Por eso, Faggin rechaza la idea de que robots con inteligencia puedan dominar a la humanidad. Una inteligencia artificial puede aprender, analizar y resolver problemas, pero nunca experimentará la realidad de la misma forma que una persona, ya que carece de emociones, libre albedrío y conciencia.

El ingeniero, reconocido con la Medalla Nacional de Tecnología e Innovación de Estados Unidos, ahora dedica gran parte de su trabajo a comprender la naturaleza de la conciencia y su relación con la física, la filosofía y la inteligencia artificial. Considera que ese sigue siendo el mayor desafío científico pendiente.