Jet fuel al rojo vivo: la guerra iraní desata un caos en el mercado energético

La escalada del conflicto entre Irán y Estados Unidos ha desencadenado una crisis sin precedentes en el mercado petrolero y de materias primas esenciales, poniendo en jaque la estabilidad de la cadena de suministro global. El temor a la escasez, exacerbado por la incertidumbre geopolítica, está reescribiendo las reglas del juego energético.

Un estrecho en peligro, precios al ascenso

Un estrecho en peligro, precios al ascenso

El principal foco de atención se centra en el queroseno, o Jet Fuel, combustible indispensable para la aviación comercial. La Asociación Internacional de la Energía (AIE) ha alertado sobre un posible corte del suministro en Europa para finales de mayo, un escenario que, de confirmarse, podría paralizar el sector aéreo. La propia AIE ha detectado discrepancias significativas en los mercados, con contratos de entrega física a 150 dólares, reflejando un riesgo real de interrupción de los envíos.

Esta situación, exacerbada por las recientes acciones de la Armada estadounidense, incluyendo el ataque a un buque carguero iraní, ha generado un aumento vertiginoso en los precios del Jet Fuel. Los contratos cotizan ahora cerca de 210 dólares en Asia, 200 en Oriente Medio y 190 en Europa, superando con creces los niveles registrados en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania.

Pero la historia no termina ahí. La restricción del suministro desde el Golfo Pérsico, consecuencia directa de la crisis, ha provocado la reducción de la producción en las grandes refinerías de China e India, lo que a su vez impulsa los precios del diésel a nivel mundial. La diferencia con 2022 es abismal: entonces, el Jet Fuel apenas alcanzó los 180 dólares.

La ruta iraní, que había logrado sortear las sanciones gracias a pagos en criptomonedas a la Guardia Revolucionaria Islámica, se ha visto comprometida por la declaración de bloqueo naval de EEUU. Si bien las exportaciones de crudo de Irán han seguido a la baja, la situación se complica con la imposición de peajes que podrían ascender hasta un dólar por barril, según Bloomberg y Reuters. La situación es tan tensa que las refinerías chinas e indias se ven forzadas a reducir su producción.

Y el precio final, para los pasajeros, es aún más alarmante: un 140% más caro que el año pasado en esta misma época. Mientras que Norteamérica goza de una relativa estabilidad, con un precio de 166 dólares por barril, la Unión Europea se enfrenta a una tormenta perfecta.

La AIE, en su reciente informe, no se andaba con rodeos: el mercado no está reflejando la realidad, existe una desconexión entre las expectativas y la oferta disponible. La guerra, en definitiva, ha transformado el petróleo en un arma geopolítica, y el Jet Fuel, en el objetivo más vulnerable.