Ia de la cia localiza piloto iraní tras dos días en las montañas

Un piloto estadounidense, tras ser derribado en Irán, permaneció dos días escondido en las montañas, hasta que una inteligencia artificial de la CIA, apodada ‘Susurro Fantasma’, lo localizó gracias al latido de su corazón a kilómetros de distancia.

Un arma secreta en la guerra de la información

La operación, que culminó con su rescate, fue posible gracias a ‘Ghost Murmur’, una tecnología desarrollada por la unidad de élite Skunk Works de Lockheed Martin. Esta división, con una historia que se remonta a la Segunda Guerra Mundial, se ha dedicado en los últimos años a explorar las aplicaciones de la inteligencia artificial en el espionaje y la supervivencia extrema. Y parece que han encontrado su nicho: rastrear humanos.

Según fuentes cercanas al New York Post, ‘Ghost Murmur’ ha sido entrenada para detectar latidos cardíacos a distancias asombrosas – algo parecido a escuchar una voz en medio de un estadio repleto. La CIA, hasta ahora reacia a desplegar esta tecnología en misiones reales, vio en el incidente del F-15E Strike Eagle una oportunidad de oro.

El piloto, identificado como Dude 44 Bravo, y su acompañante, aterrizaron en diferentes zonas del desierto iraní tras saltar en paracaídas antes del accidente. La Guardia Revolucionaria iraní había ofrecido una recompensa de 50.000 euros por su captura. Pero, como reveló, de forma accidental, Donald Trump durante una rueda de prensa, se utilizó ‘un pequeño dispositivo muy sofisticado’ para localizar al soldado perdido.

El precio de la vigilancia

El precio de la vigilancia

El entorno elegido para la prueba de ‘Ghost Murmur’ no fue casualidad: el desierto iraní, con su escasez de vegetación y ausencia de población, proporcionó las condiciones ideales para evaluar su precisión. La IA, sin duda, es una herramienta poderosa para localizar personas desaparecidas, pero también revela la capacidad de las agencias de espionaje para rastrear a individuos, incluso en los rincones más inhóspitos del planeta. Como bien dicen quienes la desarrollaron: “Si tu corazón late, te encontraremos”. Una frase que, en la era de la inteligencia artificial, adquiere una nueva y escalofriante resonancia.

A pesar de la confirmación indirecta de Trump, Lockheed Martin y la CIA aún no han reconocido oficialmente el uso de ‘Ghost Murmur’. Pero el incidente en Irán ha puesto de manifiesto un nuevo frente en la carrera por la vigilancia y el control de la información, y ha abierto un interrogante sobre los límites de la tecnología y la privacidad en el siglo XXI. La capacidad de mapear el latido de un corazón, sin duda, representa un salto cualitativo, y un recordatorio de que la innovación, a menudo, se desarrolla en los confines más oscuros de la inteligencia.