Guerra en irán: ee.uu. abre el grifo del gas y alivia temores energéticos
El temor a un colapso energético global, exacerbado por el conflicto en Irán, encuentra un respiro inesperado. Mientras la Agencia Internacional de la Energía (AIE) califica la situación como la “mayor disrupción para el petróleo de la historia”, Estados Unidos se posiciona como un actor clave para estabilizar el suministro de gas natural licuado (GNL), justo cuando Oriente Medio se sume en la incertidumbre.
La terminal golden pass: un alivio estratégico
Exxon Mobil y Qatar Energy han anunciado con éxito el primer envío de GNL desde la superterminal Golden Pass en Texas, un proyecto largamente postergado debido a problemas financieros, regulatorios y de construcción. La puesta en marcha de esta infraestructura, con una capacidad de exportación de 18 millones de toneladas anuales (MTPA), coincide con la pérdida de alrededor del 30% del GNL global en el Golfo Pérsico a raíz de los ataques iraníes contra instalaciones cataríes. La cifra habla por sí sola: una capacidad equivalente a las pérdidas sufridas por Qatar, que estiman un impacto de 20.000 millones de dólares anuales durante al menos tres años.
La importancia estratégica de Golden Pass reside en su ubicación en la costa del Golfo de Texas, con acceso directo al mar y a vastos yacimientos de shale. La licuefacción del gas natural, un proceso que requiere temperaturas criogénicas de -162 grados Celsius, permite su transporte en buques especializados a regasificadoras en todo el mundo, transformándolo de nuevo en su estado gaseoso natural.

El estrecho de ormuz: un punto crítico desbloqueado
El conflicto en Irán ha puesto en jaque el Estrecho de Ormuz, la principal vía de salida del gas natural para Europa y Asia. La capacidad de Irán para bloquear este estrecho y establecer un sistema de peajes ha generado una tensión considerable, con Teherán otorgando paso libre a países con los que mantiene buenas relaciones, como China. La reapertura del Estrecho, un tema recurrente en las declaraciones de Donald Trump, se ha convertido en una condición para una posible solución negociada al conflicto. o para la escalada de la guerra.
La situación ha provocado un aumento significativo en la demanda de hidrocarburos provenientes de países fuera del Golfo Pérsico, como Brasil, Canadá, México, Nigeria y Angola. Pero es Estados Unidos, con su nueva capacidad de exportación de GNL, quien asume el papel de salvavidas en este escenario de crisis. La terminal Golden Pass, operada en un 70% por Qatar y en un 30% por Exxon, representa un punto de inflexión en el mercado energético global, aunque su retraso inicial haya sido considerable.
El presidente estadounidense ha advertido que, de no lograr un acuerdo y de no desbloquearse el Estrecho de Ormuz, “concluiremos nuestra estancia en Irán destruyendo por completo todas sus centrales eléctricas, pozos petrolíferos y la isla de Kharg”. Una amenaza que, al menos por ahora, parece haberse atenuado gracias al impulso de la exportación estadounidense de gas natural.
