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Gps vs. cuadra: ¿por qué tu coche siempre dice más?

¿Alguna vez te has preguntado por qué el velocímetro de tu coche parece mentir? Esa diferencia constante entre la velocidad que indica el salpicadero y la que muestra la aplicación de navegación no es un error, sino una práctica legalmente establecida. Y es que, según explica TecnoVisión, la realidad es más compleja de lo que parece.

La sobreestimación, una medida de seguridad

El Reglamento ONU/ECE n.º 39 permite que el odómetro sobreestime la velocidad hasta un 10% más 4 km/h. ¿Por qué? Para evitar que los conductores crean que cumplen el límite de velocidad cuando, en realidad, lo están excediendo. Así, el sistema ofrece un margen de seguridad, un colchón que, aunque no se mencione en el manual del vehículo, es una norma para proteger al conductor.

El funcionamiento del cuentakilómetros se basa en el sensor de velocidad del coche, que multiplica las revoluciones por minuto de la rueda por la circunferencia original del neumático. El desgaste, las variaciones de temperatura y la calibración del vehículo generan margen de error.

Cómo mide el gps y por qué difiere

Cómo mide el gps y por qué difiere

El GPS, por su parte, calcula la velocidad dividiendo la distancia entre dos posiciones consecutivas y el tiempo transcurrido. En condiciones óptimas, alcanza una precisión de hasta 0,16 km/h. Su mayor ventaja es que no se ve afectado por el desgaste de los neumáticos ni por las condiciones ambientales. Sin embargo, pierde precisión en túneles o zonas con edificios altos.

La discrepancia entre ambos sistemas suele oscilar entre el 5% y el 10%. Si el salpicadero marca 100 km/h, el GPS suele indicar entre 90 y 96 km/h. Cambiar los neumáticos de serie por otros de mayor tamaño, por ejemplo, puede acentuar esta diferencia.

¿Quién tiene la razón?

¿Quién tiene la razón?

El GPS refleja la velocidad real, mientras que el odómetro, aunque preciso, sobreestima. No se trata de una competencia entre tecnologías, sino de dos sistemas con funciones distintas. La sobreestimación del cuentakilómetros es una medida de seguridad, mientras que el GPS ofrece una lectura más fiel de la velocidad instantánea.

La tendencia de los fabricantes a abandonar los botones físicos en favor de las pantallas táctiles no altera esta dinámica. La diferencia entre ambas lecturas no cambia la forma de conducir, pero sí explica por qué el límite de velocidad en autopista suele tener un margen real mayor del que sugiere el salpicadero.

La nueva normativa que implementará radares más sofisticados en autopistas como la A-6 y la A-7, con mayor control y más efectivos, no eliminará esta diferencia. Simplemente, los conductores deberán ser conscientes de ella. Y es que la verdadera velocidad no siempre se encuentra en el velocímetro, sino en la distancia real recorrida.

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