Francia desata una rearmada: 36.000 millones y un giro geopolítico
El presidente Emmanuel Macron ha desatado una ola de inversiones militares sin precedentes, elevando el presupuesto de defensa francés hasta niveles nunca vistos. La actualización de la Ley de Programación Militar (LPM) contempla un aumento de 36.000 millones de euros destinados a reforzar la capacidad estratégica de Francia en un contexto internacional cada vez más volátil.
Un aumento radical y una nueva realidad estratégica
La ministra de Defensa, Catherine Vautrin, presentó el proyecto de ley, subrayando la necesidad de una respuesta contundente ante el «profundo y brutal cambio en el equilibrio de la geopolítica internacional». El incremento proyectado, que eleva el gasto en defensa al 2,5% del PIB, se materializará en un presupuesto total de 76.300 millones de euros para 2030, un salto significativo respecto a los 57.100 millones de euros de 2026. Esta decisión, tomada a pesar de los crecientes déficits presupuestarios de Francia, refleja la presión ejercida por Estados Unidos para reforzar la alianza OTAN y, sobre todo, la sombra de los conflictos en Ucrania y Oriente Medio.

Armamento y expansión: un arsenal en evolución
La LPM actualizada se centra en áreas clave: 8.500 millones adicionales para municiones, una expansión significativa en la defensa aérea terrestre y el desarrollo de capacidades antidrones – 1.600 millones más – y drones operados a distancia, destinados a potenciar las operaciones militares. Se reservan 3.900 millones para capacidades espaciales y 3.400 para la modernización de la fuerza de cazas. Pero la estrategia no se limita al hardware. Se prevén 2.300 millones para el servicio militar voluntario y la movilización de la reserva, con un nuevo programa de 10 meses de servicio obligatorio para jóvenes, buscando un vínculo más estrecho entre el ejército y la sociedad. Además, se apuesta por la autonomía en el ámbito de las fuerzas armadas, con la intención de dotar a cada unidad de drones de corto alcance, incluso en el Ejército de Tierra, como se ha visto recientemente con la modernización del armamento del Ejército del Aire.

Drones, reservas y un futuro operacional
La apuesta por los drones es particularmente ambiciosa: la intención es equipar a cada unidad militar con su propio sistema de drones, desde los grupos de combate hasta las operaciones especiales. Francia busca, además, impulsar la negociación con empresas ucranianas para el desarrollo de alternativas más económicas al sistema Patriot. La inversión en capacidades de ataque profundo, por su parte, supera el millón de euros, apuntando a aumentar la capacidad de penetración en zonas enemigas. La ministra de Defensa insistió en la necesidad de una respuesta rápida y contundente, un mensaje que resuena en un escenario geopolítico marcado por la incertidumbre y la creciente presión sobre la OTAN.

Un cambio de paradigma: la contundencia como prioridad
Este aumento del gasto no es simplemente una ampliación del presupuesto, sino una declaración de intenciones. Francia reconoce, con firmeza, que se enfrenta a un nuevo orden mundial, uno donde la contundencia y la rapidez son esenciales. Y, a juzgar por las inversiones que se están planificando, la República no tiene intención de ser una mera espectadora en este cambio de paradigma.
