Fondo vcx se dispara: ¿burbuja o la nueva fiebre por las startups privadas?
La euforia ha golpeado Wall Street con una fuerza inusitada. El Fundrise Innovation Fund (VCX), apenas cuatro días después de su salida a bolsa, ha experimentado un incremento de más del 1.500% sobre su valor liquidativo, dejando a analistas y pequeños inversores en estado de shock. La pregunta que flota en el aire es si estamos ante una oportunidad de inversión única o un espejismo alimentado por la especulación.
La fiebre por spacex y openai
El detonante de esta explosión ha sido la sed de inversores por acceder a empresas punteras del panorama tecnológico, como SpaceX y Anthropic PBC, compañías que hasta ahora permanecían en el ámbito de las inversiones privadas. VCX, que también ostenta participaciones en OpenAI, Anduril Industries, Databricks y Ramp, se ha convertido en la vía de acceso más rápida (y arriesgada) a este selecto club. El precio de las acciones de VCX se disparó hasta los 314,99 dólares, obligando a la bolsa a suspender la negociación en dos ocasiones debido a la extrema volatilidad.
Pero hay un detalle crucial que alimenta la incertidumbre: la mayoría de las acciones del fondo están sujetas a un acuerdo de bloqueo de seis meses, lo que significa que los inversores actuales no pueden vender sus participaciones de inmediato. Esta restricción ha provocado una competencia feroz por las pocas acciones disponibles en el mercado, con ofertas que superan el valor liquidativo en más de 16 veces. La cifra habla por sí sola: 18,97 dólares por acción frente a los 314,99 actuales.

¿Especulación o visión a largo plazo?
Jack Shannon, director de estrategias de renta variable de Morningstar, no se anda con rodeos: “Con las valoraciones implícitas que se dan con esta prima, el potencial de ganancias desaparece”. Shannon advierte que la operación atrae a especuladores y genera operaciones de alto riesgo, cuestionando la viabilidad de una inversión a largo plazo al precio actual. La pregunta clave es si esta escalada de precios refleja una creencia real en el potencial de las startups que posee VCX a largo plazo, o si se trata de una moda pasajera que se desvanecerá cuando expire el período de bloqueo.
Ben Miller, CEO de Fundrise, defiende la creciente importancia de las empresas de capital riesgo cotizadas, especialmente en un contexto donde las empresas optan por permanecer privadas durante más tiempo. Miller incluso vislumbra la posibilidad de una salida a bolsa de SpaceX, que podría recaudar hasta 50.000 millones de dólares, sentando las bases para las salidas a bolsa de gigantes de la inteligencia artificial como Anthropic y OpenAI.
Aunque VCX no es el único fondo cerrado que cotiza en bolsa con participaciones en empresas codiciadas, su comportamiento ha sido mucho más vertiginoso que el de sus competidores. La reciente oferta de Robinhood Markets para un fondo similar, que posee acciones de Databricks y Ramp, quedó muy por debajo de lo esperado.
Fundrise, por el momento, no tiene planes de capitalizar este auge bursátil para captar más fondos, prefiriendo avanzar con cautela. La reciente inversión en Erebor Bank, una entidad crediticia centrada en la Tecnología fundada por Palmer Luckey, cofundador de Anduril, demuestra que la estrategia se basa en la selección cuidadosa de oportunidades.
Matt Malone, director de gestión de inversiones de Opto Investments, resume la situación con claridad: “Es estupendo para los inversores que quieren salir del mercado. Pero si vas a entrar, estás pagando una prima altísima por el valor liquidativo”. La dinámica entre los mercados privados y los públicos se ha vuelto evidente, y en este caso, la lógica de los precios del mercado público parece haberse desdibujado.
La lección que se extrae es clara: la fiebre por las startups privadas ha alcanzado niveles insostenibles, y la burbuja podría estallar en cualquier momento. Aquellos que se lancen a la aventura con VCX deben ser conscientes de que están apostando por un terreno movedizo, donde la especulación y el riesgo son los únicos protagonistas.
