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Fbi rastrea a usuarios de steam tras descubrir malware en videojuegos

El FBI ha abierto una investigación para identificar a las víctimas de videojuegos infectados con malware descargados desde la plataforma Steam. La agencia solicita a los usuarios que hayan instalado títulos de entre mayo de 2024 y enero de 2026 que se pongan en contacto con ellos para colaborar en la investigación.

Juegos populares, amenazas ocultas

Juegos populares, amenazas ocultas

La investigación se centra en varios juegos que estuvieron disponibles en Steam durante ese periodo, como BlockBlasters, Chemia, Dashverse, Lampy, Lunara, PirateFi y Tokenova. Aunque ninguno pertenecía a grandes franquicias, algunos ya habían generado alertas previas por actividades sospechosas. PirateFi, un juego gratuito que salió a la luz el 6 de febrero de 2024, es uno de los casos más notorios. Se descubrió que este título contenía código malicioso diseñado para robar credenciales y datos personales, lo que llevó a su rápida retirada por parte de Valve.

Pero el daño ya estaba hecho. Durante su breve existencia, cientos de usuarios descargaron el juego, permitiendo a los atacantes acceder a cuentas y robar contraseñas y cookies de sesión. El malware presente en BlockBlasters, un juego de plataformas lanzado en julio de 2025, también causó importantes pérdidas. Este componente oculto se dedicaba a robar criptomonedas, acumulando un robo estimado de 150.000 dólares a diversas cuentas.

El FBI, siguiendo la normativa legal, busca identificar a las víctimas para ofrecerles los servicios, compensaciones o protección legal a los que podrían tener derecho. Aunque los incidentes de malware en Steam son poco frecuentes, este caso pone de manifiesto la vulnerabilidad de incluso las plataformas más consolidadas. La cifra habla por sí sola: 150.000 dólares robados. La rápida respuesta de Valve al retirar PirateFi es una muestra de la vigilancia que, a pesar de todo, existe.

La investigación del FBI subraya una realidad preocupante: la seguridad en el entorno digital es una batalla constante. Los videojuegos, cada vez más complejos y conectados, se han convertido en un objetivo atractivo para los ciberdelincuentes. Y la protección del usuario, una prioridad urgente.