Faggin, el arquitecto de silicon valley, regresa a italia con una advertencia: el software nos engaña
El físico y ingeniero Federico Faggin, figura clave en la creación del microprocesador y un nombre inseparable de la revolución tecnológica de Silicon Valley, ha decidido abandonar la frenética actividad de California para establecerse de nuevo en Vicenza. Un regreso que no es solo sentimental, sino también reflexivo: Faggin observa con creciente preocupación cómo el ecosistema tecnológico se ha desviado de sus orígenes.
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De la fabricación a la manipulación: el desencanto de un pionero
Tras 57 años en Estados Unidos, Faggin, quien ayudó a dar forma al hardware y a la cultura de innovación del valle, describe un cambio radical. “Hoy en día, el software se utiliza para engañar a la gente”, afirma con una frialdad que contrasta con su pasado de optimismo incansable. No se trata de demonizar el software en sí, sino de denunciar un modelo de negocio que prioriza la influencia y el control sobre la creación de herramientas genuinamente útiles para el usuario.
Su visión, arraigada en una época donde la innovación se medía por la capacidad de construir cosas reales, choca frontalmente con la lógica actual, dominada por la recopilación masiva de datos y la predicción algorítmica del comportamiento humano. “En aquel entonces, la respuesta no era siempre un ‘no’, sino ‘pensemos cómo hacerlo’,” recuerda con nostalgia. Ahora, las tecnológicas se centran en moldear nuestras decisiones, en dirigir nuestras preferencias, alimentando un ciclo de dependencia que Faggin considera alarmante.
Su legado es innegable. Como uno de los padres del microprocesador, su nombre está ligado al Intel 4004, la pieza fundamental que inició la era de la informática personal. Posteriormente, fundó Zilog y desarrolló el Z80, un chip que siguió siendo relevante durante décadas. Incluso Bill Gates reconoció su impacto, calificándolo de “imprescindible para Silicon Valley”. Su contribución fue tan significativa que recibió la Medalla Nacional de Ciencia y Tecnología en 2010, un reconocimiento que, paradójicamente, no estuvo exento de controversia, con acusaciones de disputas por la paternidad de sus invenciones.
Pero su inquietud actual
no reside en el reconocimiento pasado, sino en el presente y el futuro. Faggin ha canalizado sus energías en la defensa del libre albedrío, una batalla que considera crucial en la era de la inteligencia artificial. Desde 2008, investiga las complejidades de la conciencia y la mente humana, temiendo que la IA se convierta en una herramienta de condicionamiento y manipulación a gran escala. Su trabajo, ahora centrado en la empresa P49 en Padua, con Andrea Camporese y otros, busca una IA alineada con los valores humanos, no con los intereses de las corporaciones o los gobiernos.El próximo desafío de este ingeniero español, lejos de la producción de chips de última generación, se centra en garantizar que la tecnología no se convierta en nuestro amo. Un regreso a casa que marca el inicio de una nueva etapa, no como un simple regresivo, sino como una apuesta por un futuro donde la innovación sirva a la humanidad, y no al revés.”n
