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Europa en la cuerda floja: ¿se escapa suse a manos extranjeras por 6.000 millones?

La empresa alemana SUSE, pilar de la soberanía digital europea, podría cambiar de manos. EQT, fondo sueco de inversión, busca comprador por 6.000 millones de dólares, una cifra que plantea serias dudas sobre el futuro de este gigante del software empresarial.

¿Por qué la venta de suse pone en riesgo el futuro tecnológico de europa?

¿Por qué la venta de suse pone en riesgo el futuro tecnológico de europa?

SUSE, creadora del Linux empresarial más utilizado por gobiernos, bancos y grandes corporaciones, se encuentra en una encrucijada. Su valor, disparado gracias a adquisiciones estratégicas como StackState y Rancher, la convierte en un objetivo atractivo para gigantes tecnológicos de Estados Unidos y Asia.

La preocupación no es solo el precio. Una venta a empresas estadounidenses, como podrían ser Blackstone o KKR, genera inquietud por posibles backdoors, puertas traseras que permitirían el acceso a datos bajo leyes como el Patriot Act. Si el comprador fuera asiático, la sombra de la influencia china se alza como un riesgo latente.

La alternativa europea, Canonical (la empresa detrás de Ubuntu), aunque sólida, no posee la misma relevancia política que SUSE en el contexto de la seguridad de datos y la ciberseguridad en Europa, especialmente con normativas como el GDPR y el NIS2.

EQT adquirió SUSE en 2023 por 2.720 millones de euros y desde entonces ha impulsado su crecimiento, posicionándola como líder en cloud moderno, inteligencia artificial y edge computing. Ahora, la presión por maximizar la rentabilidad ha llevado a la contratación de Arma Partners, un banco de Londres, para buscar comprador a nivel global.

El elevado precio de venta, sin embargo, disuade a los fondos europeos, que no cuentan con la capacidad de inversión de sus homólogos estadounidenses o asiáticos. Si SUSE se traslada a otro continente, el riesgo de pérdida de control sobre la Tecnología y la posible migración del código abierto a modelos propietarios se cierne sobre Europa.

La apuesta por un Linux 100% open source, con servidores en Europa y soporte local, representaba un avance significativo hacia la independencia tecnológica. Perder ese control sería un duro golpe para los objetivos de soberanía digital que Europa se ha propuesto.

La nueva placa Arduino Ventuno Q de Qualcomm, destinada a la creación de robots con IA física, también podría verse comprometida. El futuro de la innovación europea no se decide solo en los laboratorios, sino también en las negociaciones de venta de empresas estratégicas.

La cifra habla por sí sola: 6.000 millones de dólares. Un precio que podría desmantelar un ecosistema tecnológico vital para el futuro de Europa.