España se lanza a la carrera por el control de los centros de datos

El futuro digital ya no es un espejismo. Los centros de datos, antes relegados a la categoría de infraestructura invisible, se erigen ahora como un factor determinante en la soberanía, la competitividad y la productividad de un país. Y España, consciente de ello, se niega a ser mera espectadora en esta partida de suma importancia.

La ia dispara la demanda y revaloriza los oficios

El sector de los centros de datos en España, según revela el reciente ‘Informe anual 2025’, tiene el potencial de movilizar hasta 66.900 millones de euros y generar más de 16.000 empleos para 2030. Una cifra que, de materializarse, supondría un impacto anual de 7.300 millones en el Producto Interior Bruto a finales de la década. La clave, como bien señala Emilio Díaz, presidente de SpainDC, reside en la creciente dependencia de estos centros para sostener la administración digital, la banca, la sanidad, la industria conectada, el comercio electrónico y, en definitiva, la vida cotidiana.

Pero hay un detalle que está sorprendiendo a todos: la inteligencia artificial. Su explosión ha revalorizado trabajos que parecían en desuso, hasta el punto de que las grandes tecnológicas (las Big Tech) se encuentran con dificultades para encontrar electricistas cualificados. La demanda es tal que la escasez de profesionales especializados se ha convertido en una barrera para el crecimiento del sector.

Expansión en la nube, digitalización y el empuje de la ia

Expansión en la nube, digitalización y el empuje de la ia

La expansión de la nube, la aceleración de la digitalización y, sobre todo, la IA, que la asociación SpainDC define como “el motor de demanda más disruptivo” del sector, están impulsando una nueva generación de infraestructuras digitales en nuestro país. La potencia IT instalada en centros de datos comerciales (colocation e hyperscale) ha crecido un 24% en 2025, alcanzando los 439 MW. Y la proyección es aún más ambiciosa: España podría multiplicar por seis su capacidad en apenas cinco años, llegando a los 2.537 MW en 2030.

Para alcanzar este objetivo, la asociación exige un acompañamiento regulatorio, de planificación e impulso institucional. No basta con la iniciativa privada; se necesita un marco que fomente la inversión y asegure la sostenibilidad del sector a largo plazo. La apuesta por la infraestructura digital es, en definitiva, una apuesta por el futuro de España.

La cifra habla por sí sola: en 2030, el impacto económico de los centros de datos podría ser comparable al de sectores industriales consolidados. Un futuro que, si se gestiona adecuadamente, podría convertir a España en un referente europeo en el ámbito digital. Lo que está claro es que el silencio de los centros de datos ha terminado. Ahora, es hora de escucharlos.