España: el mito del cohete y la desigualdad silenciosa
El Gobierno celebra un crecimiento económico, pero la realidad para la mayoría de los españoles es otra. El PIB crece, las exportaciones resisten, pero el sueño de una recuperación compartida se desvanece en el terreno de los hogares.
Un brecha generacional profunda: la generación z en la línea de fuego
La fotografía de 2008 y la de 2024 dibujan dos realidades inconmensurables. Mientras que en 2008 casi el 66% de los jóvenes de menos de 35 años poseían una vivienda, en 2024 esa cifra se desploma hasta el 37%. Un descenso alarmante que evidencia una exclusión creciente del mercado inmobiliario.
El estudio de la Fundación Afi revela una verdad contundente: los jóvenes han perdido casi el 72% de su patrimonio neto desde 2000, mientras que los hogares de mayor edad han mantenido y, en algunos casos, han incrementado su riqueza gracias a la revalorización de los inmuebles.

La vivienda, un árbitro desfavorable
La vivienda sigue siendo el activo dominante, pero su accesibilidad se ha convertido en una quimera. La renta real no ha avanzado al ritmo de la inflación, y la concentración de la riqueza se ha intensificado. 22.900 euros es la riqueza neta mediana de los hogares encabezados por menores de 35 años, una cifra que contrasta fuertemente con los 81.700 euros de 2008.
La cultura de TikTok y las reglas de las finanzas se enfrentan en Wall Street. Los jóvenes, con sus aspiraciones digitales, se topan con un mercado de la vivienda cada vez más hostil, un sistema que parece diseñado para perpetuar la desigualdad.
Un cambio de ciclo en la acumulación patrimonial es innegable. La deuda ha disminuido, sí, pero no por una mejora económica generalizada, sino por la salida del mercado de la compra para muchos jóvenes. La brecha entre generaciones se ha ampliado, creando una dinámica de desventaja generacional.

Un futuro incierto para la juventud española
La EFF 2024 confirma que los hogares jóvenes son más pobres que sus padres en la misma edad, con una capacidad de ahorro considerablemente inferior. La inversión en el futuro se ve comprometida por la precariedad económica actual. 75.000 euros menos en ahorros: la cifra habla por sí sola.
La realidad es que, a pesar de los anuncios gubernamentales, España se apoya en una base económica frágil y desigual. La promesa del
