El halcón y la paloma: mercados asiáticos en euforia tras el alto el fuego ee.uu.-irán
La calma, aunque frágil, ha sacudido los mercados asiáticos. Tras el anuncio de un acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, las bolsas han experimentado un repunte sin precedentes, impulsadas por la expectativa de una estabilización geopolítica y, lo que es más inmediato, una reducción en los precios del petróleo.
Un festín bursátil en oriente
El Nikkei de Tokio lideró la ola alcista, disparándose un 5,6%, seguido de cerca por el Kospi surcoreano, que acumuló ganancias del 7,7% en cuatro sesiones consecutivas. Shenzhen, en China, también se sumó a la fiesta con un avance del 4,1%, mientras que la Bolsa de Hong Kong, tras unos días festivos, reaccionó con un alza superior al 3%. La euforia se extendió a otros mercados, con el índice MSCI Asia Pacífico alcanzando máximos de cinco semanas.
Pero la verdadera magnitud del impacto se aprecia en los precios del crudo. El West Texas Intermediate (WTI) se desplomó casi un 19%, hasta situarse en niveles no vistos en casi seis años, mientras que el Brent, referencia mundial, cedió un 13%, alcanzando los 94,50 dólares por barril. Esta caída, directamente atribuible a la suspensión de los bombardeos sobre Irán, alivió las tensiones en el Estrecho de Ormuz, vital arteria para el suministro de petróleo.

Corea del sur, la gran ganadora
Si bien todos los mercados se beneficiaron, Corea del Sur emerge como el principal ganador. La tregua temporal coloca en una posición ventajosa a gigantes del sector de semiconductores como Samsung y SK Hynix, cuyas acciones se dispararon un 9,2% y un 15% respectivamente. El won surcoreano, a su vez, se apreció un 1,9% frente al dólar, reflejo de la mayor confianza de los inversores. La caída del petróleo alivia la presión inflacionaria y modera las expectativas de una subida de tipos por parte del Banco de Corea.
Dave Mazza, director ejecutivo de Roundhill Investments, lo resume a Bloomberg: “Corea es uno de los beneficiarios más claros de cualquier alto el fuego, ya que se había visto presionada desde dos frentes: costes energéticos más altos y menor propensión al riesgo”. El índice Kospi ha experimentado un crecimiento cercano al 40% en lo que llevamos de año, sumándose a las sólidas ganancias del año anterior.
El panorama no está exento de peculiaridades. A pesar del optimismo generalizado, los inversores minoristas en Corea del Sur se deshicieron de acciones por un valor récord de 3.400 millones de dólares, mientras que inversores extranjeros e instituciones nacionales absorbieron la mayor parte de la oferta, lo que incluso provocó una breve suspensión de la negociación programada en la bolsa.
La reactivación de las entradas de capital extranjero ha impulsado al won a su nivel más alto desde el 11 de marzo, mientras que los futuros de los bonos a 10 años han subido a su nivel más alto desde el 19 de marzo. La calma, por ahora, reina, pero la incertidumbre geopolítica permanece latente. El tiempo dirá si esta tregua es un respiro genuino o solo un paréntesis antes de la próxima tormenta.
