El apple i: el ordenador más caro del mundo, un fósil tecnológico
¿Qué valor tiene un objeto con medio siglo de antigüedad? Un Apple I, el primer ordenador personal, ha superado los 815.000 euros en subasta, eclipsando a deportivos de lujo. La cifra pone de manifiesto un fenómeno sorprendente: la rareza, el estado de conservación y la historia de un dispositivo que sentó las bases de la informática moderna.
Un prototipo con 30 chips y un precio inesperado
El Apple I no era el ordenador que conocemos hoy. Era una placa de circuito, una colección de unos 30 chips, que el usuario debía completar con carcasa, teclado y monitor. Su precio original, fijado en 666,66 dólares por Steve Wozniak, no tenía connotaciones satánicas, sino una simple inclinación por los números repetidos. De su producción inicial, solo se fabricaron 200 unidades. Hoy, se estima que quedan entre 60 y 70, de las cuales apenas una decena funcionan correctamente.
La escasez extrema ha catapultado al Apple I al universo de los coleccionistas. Su valor actual oscila entre 300.000 y 500.000 euros, aunque el récord se estableció con un ejemplar de la edición “Celebration”, con una placa PCB verde no destinada al público general. El precio final en subastas suele situarse entre 300.000 y 400.000 dólares, pero el valor se dispara con modelos pertenecientes a los primeros empleados de Apple o que conservan sus manuales originales.

Más allá del hardware: la semilla de una revolución
Técnicamente, el Apple I es primitivo: un procesador MOS 6502 a 1 MHz y 4 KB de memoria RAM. Sin embargo, su trascendencia radica en ser el primer ordenador que facilitó el uso de teclado y pantalla, abriendo un camino que transformaría la informática doméstica para siempre. Para un coleccionista, no es solo un artefacto, sino una pieza fundamental de la historia de la computación personal.
Steve Jobs y Steve Wozniak, dos visionarios que redefinieron Silicon Valley, lograron algo más que un simple ordenador. Crearon un concepto: la computadora personal accesible. El éxito del Apple II no eclipsó la importancia del Apple I, que sentó las bases de una industria que hoy domina nuestras vidas.
La cifra habla por sí sola: un objeto que, en su época, era una pieza de ingeniería, se ha convertido en un símbolo de la innovación. Un testimonio tangible de cómo una idea simple, combinada con la visión de sus creadores, puede cambiar el rumbo de la Tecnología y generar un valor incalculable.
El Apple I no es solo un ordenador antiguo, es un trozo de historia que se ha convertido en una inversión. Y la historia, a veces, supera la ficción.