El alza de precios de la memoria amenaza con inflar el coste de los smartphones

La industria de los smartphones se enfrenta a una paradoja: a pesar de la escalada vertiginosa en los precios de la memoria, los fabricantes se ven obligados a aumentar la capacidad de almacenamiento de sus dispositivos. Un informe reciente de TrendForce revela un incremento del 80-90% en los precios de DRAM, HBM y NAND en el primer trimestre de 2026, una cifra que debería, a priori, impulsar a las marcas a recortar costes. Pero la realidad es mucho más compleja.

La inteligencia artificial exige más memoria

La inteligencia artificial exige más memoria

La apuesta por la Inteligencia Artificial en los smartphones es el principal motor de este cambio de rumbo. Las plataformas de IA, cada vez más potentes, devoran recursos, requiriendo hasta 40 GB de almacenamiento para procesar tareas localmente sin depender de la nube. El iPhone 17, por ejemplo, ha elevado su almacenamiento base a 256 GB, mientras que la serie Huawei Mate 80 apunta a 512 GB de forma generalizada. Esta demanda creciente, combinada con la escasez de chips de baja capacidad debido a las actualizaciones de los fabricantes de NAND Flash, está obligando a las marcas a aumentar las capacidades de almacenamiento en todos los modelos, no solo en los de gama alta.

Lo que nadie cuenta es que esta situación podría significar el adiós a los modelos de 128 GB. A medida que la IA se integra de forma más profunda en los smartphones, el almacenamiento base de 128 GB se vuelve insuficiente para ejecutar las tareas y aplicaciones necesarias. La transición hacia capacidades mayores es, de hecho, una necesidad para el buen funcionamiento de los dispositivos.

La consecuencia directa de todo esto es, inevitablemente, un aumento de los precios. Si bien los usuarios podrían percibir un valor añadido al tener más almacenamiento, las compañías tendrán que repercutir estos costes adicionales en el precio final de los smartphones, afectando a todos los bolsillos. En TecnoVisión, consideramos que este es un cambio irreversible que definirá el futuro del mercado móvil: más almacenamiento, sí, pero a un coste mayor.