Drones marinos contra la narcosubmarina: españa invierte en ia para combatir el tráfico en galicia

Guardias civiles han muerto en los últimos años, víctimas de la velocidad y audacia de las lanchas utilizadas por las organizaciones narcotraficantes. La Guardia Civil, consciente de la gravedad, apuesta por una solución radical: drones marinos autónomos equipados con inteligencia artificial para neutralizar esta amenaza.

La tecnología como línea de defensa

La tecnología como línea de defensa

El Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI) ha invertido en un proyecto pionero, colaborando con Zelenza, Seadrone e HI Iberia. La apuesta se centra en un sistema de Vigilancia, Inteligencia y Reconocimiento (ISR) de última generación, capaz de detectar, seguir y, en última instancia, neutralizar las narcolanchas. No se trata de una mera mejora, sino de un cambio de paradigma en la lucha contra el crimen organizado.

Zelenza, con una trayectoria consolidada en el desarrollo de vehículos aéreos no tripulados (drones) marinos, ha sido encargada de diseñar y fabricar estos drones autónomos. Su experiencia se refleja en el SEAD-23, un dron marino ya desplegado por la Armada Española – una plataforma que servirá de base para la nueva generación de la Guardia Civil.

Estos USV (Vehículos Autónomos de Superficie) operan de forma completamente autónoma o mediante control remoto, ofreciendo una superioridad táctica inigualable. La arquitectura de alta velocidad y su diseño furtivo les permiten interceptar embarcaciones dedicadas al tráfico de drogas sin poner en riesgo a los agentes. Equipados con sensores ópticos e infrarrojos, espectrómetros, detectores de radiofrecuencia e inhibidores, estos drones son capaces de recopilar información crítica en tiempo real.

Pero la verdadera innovación reside en la Tecnología de ‘Swarming’, un sistema de inteligencia artificial que permite la coordinación de múltiples drones. Un ‘enjambre’ de estos vehículos puede rodear una narcolancha, cubrir diversas zonas de patrulla o incluso operar de forma independiente, sin necesidad de intervención humana. Esta capacidad es crucial en entornos donde las comunicaciones están comprometidas o dañadas – una característica vital en las zonas de alta riesgo como Galicia y el Estrecho de Gibraltar.

El prototipo, basado en el SEAD-23 – un dron marino de siete metros de eslora, 2,3 de manga y 0,57 de calado, construido en fibra de vidrio y capaz de alcanzar velocidades de hasta 36 nudos – incorpora sonares y ROVs (Remotely Operated Vehicles) para operaciones submarinas. Su autonomía, que puede superar una semana a velocidad crucero, es un factor determinante en la efectividad de la misión. La versatilidad del sistema se ve reforzada por la posibilidad de integrar sensores avanzados, munición merodeadora, torpedos ligeros y, hasta la fecha, estaciones de armas remotas.

Pedro Alfaro, CEO de Zelenza, enfatiza que “el objetivo es fortalecer la seguridad marítima y reducir los riesgos para las fuerzas de seguridad en operaciones contra el crimen organizado”. Este proyecto no es solo una inversión tecnológica; es una declaración de intenciones. Y, sin embargo, no se trata solo de drones. Se trata de una estrategia integral para combatir una amenaza que se ha vuelto cada vez más sofisticada.

La Guardia Civil, gracias a esta Tecnología, podrá patrullar las costas gallegas y el Estrecho de Gibraltar las 24 horas del día, sin depender de relevos. Una inversión en innovación que, finalmente, podría salvar vidas y poner freno al flujo de droga que amenaza nuestra sociedad.