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Digi se tambalea: 19% de crecimiento y salida a bolsa en riesgo ante la guerra en irán

La operadora rumana DIGI, que ha experimentado un notable crecimiento del 19% en su facturación, se enfrenta ahora a una tormenta perfecta que podría poner en peligro su ambiciosa estrategia de salida a bolsa. El conflicto en Irán está afectando sus resultados y el mercado bursátil, generando incertidumbre y dudas sobre el momento oportuno para esta operación.

Un crecimiento impulsado por el low cost, pero insuficiente

A pesar de superar los 10,8 millones de usuarios y su agresiva política de precios de bajo coste, que le ha permitido ganar terreno en la batalla contra Vodafone, DIGI necesita una inyección de capital significativa. El mercado, en estado de ebullición tras la caída de Bitcoin y el oro, presenta un panorama desfavorables para la empresa.

Según asesores, el valor de la compañía se sitúa entre los 2.000 y 2.400 millones de euros, aunque este rango podría reducirse tras el reciente desplome de los mercados. La situación es delicada, especialmente considerando que una salida a bolsa es esencial para financiar sus planes de expansión y consolidar su posición en el mercado español.

Pero hay un detalle crucial: la guerra en Irán está impactando directamente en sus operaciones, elevando los costes del combustible y generando incertidumbre sobre el futuro.

La estrategia de independencia y la posible venta de acciones

La estrategia de independencia y la posible venta de acciones

DIGI ha completado la independencia financiera de su filial española respecto a la rumana, un paso fundamental para su estrategia. Sin embargo, la empresa está explorando la posibilidad de lanzar una Oferta Pública de Suscripción (OPS) para captar entre 150 y 200 millones de euros, destinados a financiar inversiones de entre 350 y 400 millones de euros en los próximos años. Además, estudia una venta de acciones existentes (OPV), aunque el resultado final dependerá del interés de los inversores.

Marius Varzaru, CEO de DIGI España, ha expresado su cautela, indicando que la compañía espera a ver cómo evoluciona la situación antes de tomar una decisión definitiva. “La compañía continúa desarrollando el proceso de evaluación de una posible salida a Bolsa, sin que haya adoptado ninguna decisión al respecto todavía”, confirman las fuentes cercanas a DIGI según Cinco Días. La incertidumbre del mercado es palpable, y la empresa se enfrenta a una presión sin precedentes.

Movistar, por su parte, intensifica su ofensiva contra las llamadas spam, neutralizando mensualmente 15 millones de llamadas fraudulentas. Una estrategia que, sin duda, le otorga una ventaja competitiva en un mercado cada vez más hostil.

A pesar de los rumores sobre un aplazamiento, la operadora reafirma su compromiso con la salida a bolsa. “Hemos completado el proceso para independizar por completo, financieramente hablando, a nuestro grupo en España del grupo en Rumanía”, según Carlos Sanz Tejedor, director financiero de DIGI España. Pero el tiempo apremia, y la inestabilidad del mercado podría retrasar esta operación indefinidamente. La salida a Bolsa, esa apuesta arriesgada, podría ser postergada. Un escenario que, para DIGI, no es una opción.