Digi se retira de la contienda: la guerra en irán silencia su ambición de ser rival de telefónica
El gigante rumano DIGI, que amenazaba con desestabilizar el mercado español, ha pospuesto indefinidamente su salida a bolsa. La decisión, confirmada por su CEO Marius Varzaru, es un claro reflejo del impacto, aún latente, de la crisis geopolítica en Oriente Medio.

Un crecimiento que se estanca ante la incertidumbre global
A pesar de alcanzar 929 millones de ingresos en el último año –un 20% más que en 2023– y liderar la portabilidad de líneas, DIGI se enfrenta a una realidad económica cada vez más volátil. La operadora, que ocupa la cuarta posición en el mercado con más de 10,8 millones de usuarios, ha visto su cuota en fibra y móvil estabilizarse en un 13% y un 12% respectivamente, cifras insuficientes para justificar una entrada en el mercado bursátil en estas circunstancias.
La guerra en Irán, una variable imprevistaLa situación actual, marcada por la inestabilidad de los mercados de capitales, ha obligado a la compañía a replantear sus estrategias. Según Varzaru, 'la respuesta de los inversores ha sido muy positiva, reconociendo el valor del proyecto de crecimiento de la compañía y la estrategia que está desplegando en España', pero la prioridad ahora es asegurar la viabilidad a largo plazo, evitando riesgos innecesarios.
DIGI ha desplegado 13,7 millones de hogares con fibra Smart en 2025, con el objetivo de alcanzar los 21 millones para 2030. Una ambición que, en el contexto actual, parece menos urgente y más estratégica. La compañía necesita capital para dejar de depender de la infraestructura de Telefónica, un factor crítico para su independencia y crecimiento.
