Digi frena su salto a bolsa: la guerra lo retrasa
El mercado bursátil ha recibido un duro golpe y DIGI, la operadora rumana que desafía a Telefónica en España, no quiere jugar con la incertidumbre. La compañía ha confirmado que pospone indefinidamente su ambicioso plan de salir a Bolsa, una decisión dictada por el reciente conflicto entre Irán y Estados Unidos.
Una inversión millonaria en riesgo
DIGI ha apostado fuerte por España, inyectando millones de euros en la construcción de su propia infraestructura de fibra óptica y red móvil. El objetivo era claro: liberarse de la dependencia de Movistar y ofrecer una alternativa más competitiva a los usuarios. El valor estimado de la compañía, según sus asesores, oscilaba entre 2.000 y 2.400 millones de euros, una cifra que ahora se ve empañada por la volatilidad del mercado.
Marius Varzaru, CEO de DIGI España, ha sido directo al confirmar la noticia: “El conflicto actual nos obliga a ser cautelosos. No podemos arriesgar un proyecto de esta envergadura en un entorno tan inestable”. La cifra habla por sí sola: DIGI esperaba recaudar unos 600 millones de euros con la salida a Bolsa, una inyección de capital vital para su expansión y para alcanzar a Vodafone en la lucha por el tercer puesto en el mercado español.

El ibex y el bitcoin, reflejo de la inquietud
La decisión de DIGI no es una medida aislada. El mercado de valores global se encuentra en estado de shock, con caídas generalizadas que afectan desde el Ibex 35 hasta el Bitcoin y el oro. La incertidumbre geopolítica ha generado un clima de aversión al riesgo que dificulta cualquier operación financiera de envergadura. DIGI, al igual que otras empresas, prefiere esperar a que las aguas se calmen antes de dar el paso.
Si bien la operadora no ha concretado una nueva fecha, fuentes internas apuntan a que la primera mitad del año queda descartada. La compañía se reserva el derecho de volver a evaluar la situación cuando el panorama económico y geopolítico sea más favorable. La experiencia de la guerra en Ucrania en 2022 ha servido como lección: precipitarse en un mercado inestable puede ser fatal.
La compañía se compromete a comunicar oficialmente su decisión una vez que se tomen las medidas necesarias, garantizando así el cumplimiento de la normativa aplicable.
DIGI, con su estrategia low cost y su ambición por desafiar al gigante Movistar, se ha convertido en un actor clave en el panorama de las telecomunicaciones español. Ahora, deberá navegar por las turbulentas aguas de la geopolítica global para asegurar su futuro y cumplir su promesa de ofrecer una alternativa asequible y de calidad a los consumidores.
