De pintar huevos de pascua a un imperio de juguetes: la historia de hey buddy hey pal

Lo que empezó como una idea improvisada en una tarde de Pascua, durante una sesión de teñido de huevos con los hijos de un amigo, ha desembocado en una empresa de juguetes que factura más de 8 millones de dólares al año. La historia de Hey Buddy Hey Pal, la compañía detrás del innovador decorador de huevos Eggmazing, es un relato improbable de amistad, riesgo y, sobre todo, una pizca de suerte.

Un prototipo nacido de la aburrición infantil

Un prototipo nacido de la aburrición infantil

Scott Houdashell, el cerebro detrás de la idea, recuerda el momento con claridad. “Estaba en casa de Curtis, tiñendo huevos con sus hijos, y de repente me di cuenta de que estaban aburridos. Los huevos tardaban una eternidad en cambiar de color, y los niños querían volver a sus tabletas”, explica. Fue entonces cuando, armado con una barra de pegamento caliente, un taladro y unos pocos marcadores, Houdashell improvisó un sistema para girar los huevos, permitiendo a los niños decorarlos con facilidad. El resultado fue inmediato: los niños estaban cautivados, esperando ansiosamente su turno. “Fue como un rayo en una botella”, confiesa Houdashell, “supo a oportunidad”.

Curtis McGill, el socio y amigo de Houdashell, no dudó en invertir en la idea, a pesar de lo arriesgado que parecía.