Crisis en el hardware: cpus y placas base al borde del colapso
La construcción de ordenadores personalizados se enfrenta a un nuevo y preocupante bloqueo: la escasez de componentes se extiende ahora a los procesadores (CPUs) y las placas base, desestabilizando completamente el mercado.
El efecto contagio de la ram y el ssd
Durante meses, la escasez de memorias RAM y unidades de almacenamiento SSD ha sido el principal catalizador de la incertidumbre en el sector tecnológico. Los precios han disparado y la disponibilidad se ha reducido drásticamente, obligando a muchos entusiastas a abandonar sus planes de ensamblar su propio equipo y conformarse con hardware antiguo. Pero ahora, parece que el problema se ha ampliado, extendiéndose a dos de los componentes más críticos de cualquier PC: el procesador y la placa base.
La cadena de retail alemana MindFactory ha puesto de manifiesto esta situación alarmante. En la primera mitad de 2026, las ventas de placas base se desplomaron un asombroso 25 veces en comparación con el mismo periodo del año pasado. Un descenso de 13 veces respecto a los periodos de menor actividad del año anterior confirma la magnitud del problema. Esto no es una fluctuación temporal; es una señal inequívoca de que la demanda supera con creces la oferta.

Cpus al límite: pedidos retrasados y precios al alza
La situación se agrava con los procesadores. Aunque la disponibilidad de placas base y CPUs sigue siendo relativamente estable – a diferencia de la RAM y los SSD – existen ya indicios de problemas en el suministro de CPUs. Pedidos con plazos de entrega de meses y un aumento de precio de entre el 10 y el 15% provienen de Asia, lo que sugiere una crisis subyacente en la producción de estos componentes.
MindFactory no solo ha registrado una caída drástica en las ventas de placas base, sino también un descenso significativo en las ventas de CPUs. La tendencia es clara: la escasez de componentes se está convirtiendo en un efecto cascada, afectando a toda la cadena de suministro del hardware. La mayoría de los usuarios, en lugar de optar por la construcción modular, están optando por adquirir ordenadores completos, exacerbando la presión sobre los componentes limitados.
La situación es, en definitiva, preocupante. No es una simple fluctuación del mercado, sino una señal de que la demanda global de hardware supera con creces la capacidad de producción, lo que podría tener consecuencias de largo alcance para el sector tecnológico. La lógica es sencilla: si la RAM y los SSD ya están sufriendo, la falta de CPUs y placas base podría paralizar por completo la capacidad de construir ordenadores personalizados, dejando a los consumidores con pocas opciones y precios exorbitantes.
