Chatbots revelan secretos: fugas de datos y rastreadores invisibles

La seguridad de los chatbots de inteligencia artificial está bajo fuego. Una serie de filtraciones y descubrimientos expone una realidad alarmante: las conversaciones privadas, lejos de ser confidenciales, están siendo rastreadas y compartidas.

Un desastre de código y conversaciones reveladoras

La reciente filtración de 513.000 líneas de código fuente de Claude Code, producto de un error técnico en Anthropic, es solo la punta del iceberg. A este escándalo se suma la indexación masiva de más de 370.000 conversaciones de Grok, el chatbot de Elon Musk, por parte de Google, abriendo la puerta a que cualquiera pueda acceder a esos datos.

Pero lo más preocupante es lo que revela el equipo del Instituto IMDEA Networks con su proyecto LeakyLM. Analizando modelos como Claude, Perplexity y ChatGPT, así como Grok, han descubierto que estos asistentes de IA están utilizando rastreadores invisibles –propiedad de gigantes tecnológicos como Meta, Google y TikTok– para capturar información de los usuarios.

Rastreo invisible: un nuevo peligro para la privacidad

Rastreo invisible: un nuevo peligro para la privacidad

Los investigadores describen un escenario escalofriante: los chats pueden ser accesibles para cualquier persona que tenga la URL de la conversación. En el caso de Perplexity, la URL revela detalles cruciales sobre la consulta, permitiendo a los rastreadores publicitarios identificar el tema del usuario con precisión. Grok, por su parte, comparte los chats de invitado de forma pública a TikTok, incluso incluyendo metadatos como etiquetas de Open Graph que revelan el contenido íntegro.

Guillermo Suárez-Tangil y Aniketh Girish, coautores de LeakyLM, alertan sobre la ubicuidad de este problema: “Ninguna plataforma es privada. Todos estos chatbots se alimentan de scripts de seguimiento de terceros, sin el consentimiento explícito del usuario.” La simple aceptación de las cookies, según los expertos, resulta insuficiente.

El precio de la conveniencia: datos en juego

El precio de la conveniencia: datos en juego

Aunque plataformas como Perplexity y Grok han implementado medidas correctivas, como la eliminación de Meta Pixel en Perplexity tras la investigación de IMDEA Networks, el daño ya está hecho. La dependencia de los usuarios de estos chatbots, que ofrecen respuestas rápidas y personalizadas, los hace vulnerables a la vigilancia constante.

En ChatGPT, el rastreo se intensifica con la activación de Google Analytics en cada URL, sin importar si el usuario ha dado su consentimiento. Ante esta situación, Narseo Vallina Rodríguez, profesor de investigación asociado en IMDEA Networks, sentencia: “El secreto está en el consentimiento, y la mayoría de los usuarios ni siquiera son conscientes de lo que está sucediendo.”

Protegiendo tu privacidad: consejos prácticos

Protegiendo tu privacidad: consejos prácticos

A pesar de la situación, existen medidas que los usuarios pueden tomar. En Perplexity, configurar las conversaciones en modo Privado y evitar los chats de incógnito son pasos importantes. Para Grok, desactivar el acceso y revocar el acceso a conversaciones compartidas es fundamental. En Claude, rechazar las cookies no esenciales y revisar los controles de privacidad al compartir chats puede ayudar a minimizar el rastreo. Y, fundamentalmente, evitar compartir información sensible en cualquier chatbot.

La realidad es que, en la industria, los datos personales son un activo valioso. Y, aunque los usuarios no siempre lo sepan, sus conversaciones podrían estar siendo recopiladas y compartidas sin su conocimiento. Este es un recordatorio brutal: la privacidad en la era de la IA es un privilegio, no un derecho.