Brasil, una oportunidad para diversificar suministros de tierras raras ante china
La interrupción de fábricas en Estados Unidos y Europa debido a la escasez de componentes como tierras raras ha dejado en evidencia la debilidad en las cadenas de suministro occidentales. Ante esta vulnerabilidad, empresas y gobiernos buscan fuentes alternativas de estas materias primas vitales. Brasil, país con una cuarta parte de las reservas mundiales de tierras raras, podría ser el nuevo actor clave en el mercado.

Brasil, un potencial gigante en tierras raras
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, Brasil posee alrededor de 21 millones de toneladas métricas de reservas de tierras raras, lo que representa las segundas más grandes del mundo, aunque aún son menos de la mitad del tamaño de las de China, líder mundial en este campo.
Las tierras raras de Brasil se encuentran principalmente en depósitos de arcilla iónica, lo que facilita su extracción a un costo más bajo. Sin embargo, la producción minera brasileña ascendió solo a 2.000 toneladas el año pasado, lo que lo sitúa como el noveno mayor productor mundial. En comparación, China produjo 270.000 toneladas y representó más del 60% de la producción global.
A pesar de no ser aún un líder en la producción y refinamiento de tierras raras, Brasil cuenta con una capacidad de procesamiento mínima y una amplia gama de tecnologías que dependen de estos elementos metálicos, incluyendo teléfonos inteligentes, vehículos eléctricos y drones militares.
Para aprovechar su potencial, Brasil necesita financiamiento para proyectos que requieren derechos mineros y producción futura como garantía. El presidente Lula da Silva busca construir una cadena de suministro completa, pero carece de políticas coherentes que conecten la extracción inicial con el procesamiento intermedio y la fabricación final.
