Blue origin comete error en órbita, musk sigue presionando
El gigante espacial de Jeff Bezos, Blue Origin, ha sufrido un revés significativo en su ambiciosa carrera para desafiar a SpaceX. Un lanzamiento fallido del cohete New Glenn, diseñado para ser un pilar fundamental del programa Artemis de la NASA, ha dejado en evidencia las fragilidades de su estrategia.
La promesa lunar en peligro
El despegue, programado para este domingo desde Cabo Cañaveral, no logró colocar el satélite BlueBird 7 en la órbita baja terrestre prevista. En su lugar, la carga útil, un satélite de la empresa AST SpaceMobile destinado a ampliar la conectividad por banda ancha, se encontró orbitando a una altitud considerablemente inferior a la esperada. Esto complica aún más las perspectivas de Blue Origin en la competencia por el programa Artemis, donde el New Glenn es clave para transportar los módulos de alunizaje a la Luna.
La empresa, que ha estado siguiendo de cerca el ritmo de lanzamientos de SpaceX con su cohete Starship, aún no ha logrado una demostración de vuelo comercial exitosa para este último. Musk, con sus constantes retrasos y percances, mantiene una presión constante sobre Bezos y su equipo.

Un ‘booster’ que ameriza, una carga que se pierde
A pesar de este fallo orbital, el ‘booster’ del New Glenn, bautizado como ‘Never Tell Me The Odds’, logró amerizar con éxito en la plataforma de recuperación Jacklyn, un hito técnico que demuestra la capacidad de reutilización parcial de Blue Origin. Sin embargo, es importante señalar que la reutilización no es completa; los motores BE-4, componentes vitales, son nuevos y, por lo tanto, representan un riesgo inherente.
AST SpaceMobile, la empresa propietaria de BlueBird 7, ha confirmado que el satélite será desorbitado, una medida que, irónicamente, podría resultar rentable gracias a una póliza de seguro. La empresa planea seguir adelante con el lanzamiento de los BlueBird 8, 9 y 10, previstos para los próximos 30 días, manteniendo su ambición de construir una red global de banda ancha espacial. Pero la debacle orbital de hoy pone en tela de juicio la rapidez con la que Blue Origin puede cumplir sus promesas.
Mientras tanto, SpaceX continúa avanzando con sus propios planes, con hitos importantes en el desarrollo de Starship. La NASA, por su parte, sigue esperando poder realizar la misión Artemis 3 el próximo año, confiando en que uno de los dos módulos de alunizaje provendrá de esta competencia. La participación de la industria espacial española, a través de la colaboración en el programa Artemis II, se consolida como un factor de interés estratégico. Pero la realidad es que, en este juego de alta Tecnología, la perfección es un lujo que aún no puede permitirse Blue Origin.”
