Bigme hibreak dual: ¿el fin de la adicción al brillo de la pantalla?
¿Y si tu smartphone pudiera imitar a un Kindle sin renunciar a sus funciones? Una pequeña empresa china, Bigme, podría estar a punto de materializar esa fantasía con el HiBreak Dual, un dispositivo que promete ser el primer smartphone del mundo en combinar una pantalla LCD tradicional con un panel E-Ink a color. La idea es audaz, pero ¿será suficiente para romper con nuestros hábitos digitales?
Un diseño dual para dos usos distintos
La premisa es sencilla: un lado del teléfono conserva la pantalla LCD habitual, ideal para consumir contenido multimedia, navegar por redes sociales y jugar. Al darle la vuelta, emergerá un panel E-Ink a color, diseñado para ofrecer una experiencia de lectura mucho más agradable a la vista y facilitar la revisión de notificaciones.
Si bien la Tecnología E-Ink, ya conocida por los lectores electrónicos como Kindle, ofrece un consumo de energía significativamente menor y una mayor comodidad visual, su velocidad de refresco es notablemente más lenta, lo que la hace inadecuada para videos o juegos con movimientos rápidos. El salto de Bigme reside precisamente en el panel E-Ink a color, basado presumiblemente en la Tecnología Kaleido 3 de E-Ink. Esto permitiría visualizar cómics, revistas, notificaciones codificadas por colores e incluso páginas web con una calidad aceptable. No competirá con la vibrancia de la LCD, pero supone un avance considerable respecto a los paneles blanco y negro vistos hasta ahora.
El concepto no es nuevo, claro. Ya vimos intentos fallidos como el YotaPhone en 2013 o los teléfonos de Hisense con E-Ink monocromático. Sin embargo, la apuesta por el color es lo que realmente distingue al HiBreak Dual.

¿Una promesa con demasiadas reservas?
Pero aquí es donde debemos frenar la euforia. Bigme aún no ha revelado las especificaciones técnicas, el precio o la fecha de lanzamiento del HiBreak Dual. La propia compañía invita a los usuarios a adivinar el procesador y la versión de Android que utilizará, lo que no transmite demasiada confianza. Su historial tampoco es precisamente impecable: si bien Bigme produce hardware E-Ink de calidad, su software ha sido criticado por su torpeza y falta de fiabilidad.
Además, la distribución de los productos Bigme es prácticamente inexistente fuera de China. Incluso su reciente HiBreak Plus, un teléfono E-Ink de pantalla única, cuesta 249 dólares y se envía desde China con un soporte global limitado. La pregunta es: ¿realmente queremos un teléfono que, posiblemente, solo podremos adquirir en el lejano oriente?
La idea es brillante, sin duda. La adicción al teléfono es un problema real, y muchos recurren a lectores electrónicos o incluso a teléfonos con tapa para reducir el tiempo de pantalla. Un smartphone con E-Ink podría ser la solución definitiva. Quizás Samsung, Google o Xiaomi deberían tomar nota: el futuro del smartphone podría estar en la simplicidad de la tinta electrónica.
