Oriente medio al borde del abismo: wall street en picado y petróleo desbocado
El miedo se ha instalado en los mercados globales. La escalada de tensión en Oriente Medio, con la entrada de los hutíes y el despliegue militar estadounidense, ha provocado un colapso en las bolsas asiáticas y un encarecimiento vertiginoso del petróleo. Un escenario que, según los expertos, podría ser solo el principio de una crisis mucho más profunda.
El pánico se extiende a europa
La pesadilla asiática amenaza con contagiar a Europa. Los futuros de los principales índices bursátiles europeos apuntan a una apertura en rojo, reflejo de la incertidumbre que reina en los mercados. La volatilidad, que ya había estado presente durante semanas, se ha intensificado con la posibilidad real de un conflicto armado a gran escala.
La caída de las acciones tecnológicas en Asia, con el índice surcoreano desplomándose un 3% y el Nikkei 225 japonés cediendo un 3,3%, es un claro indicio de la magnitud del problema. La preocupación se centra en el impacto que el aumento del precio del crudo tendrá sobre el crecimiento económico global.
El crudo Brent ha superado los 115 dólares el barril, acumulando ganancias cercanas al 90% en lo que va de año. Un precio que lastra la recuperación económica y alimenta la inflación. El aluminio, por su parte, se ha disparado hasta un 6% tras los ataques iraníes a dos plantas de producción en la región.
Pero hay un detalle que agrava aún más la situación: el grupo de hackers iraní conocido como Handala Hack Group ha desafiado abiertamente al FBI, revelando información sensible y demostrando la capacidad de Irán para operar en el ciberespacio. Un frente adicional que complica la ya de por sí tensa situación geopolítica.

Trump y la jugada arriesgada
Según fuentes del Wall Street Journal, el presidente Donald Trump estaría sopesando una operación militar para extraer uranio de Irán. Una jugada arriesgada que podría desencadenar un conflicto abierto y de consecuencias impredecibles. La incertidumbre sobre la decisión final del mandatario estadounidense añade combustible al fuego.
“Los mercados han estado anticipando un conflicto breve y contenido, pero la entrada de los hutíes ha cambiado las reglas del juego”, afirma Hebe Chen, analista sénior de mercado de Vantage Global Prime. “Ahora, el riesgo de una guerra prolongada es cada vez más creíble, y eso está asustando a los inversores”.
Los activos de riesgo han comenzado a mostrar signos de capitulación, mientras que los operadores evalúan el impacto a largo plazo de los elevados costos de la energía sobre el crecimiento global. La posibilidad de que los bancos centrales mantengan altas las tasas de interés durante más tiempo para combatir la inflación también contribuye a la presión sobre los mercados.
Las declaraciones contradictorias del presidente Trump, que asegura que Irán ha “cedido” ante sus demandas, chocan frontalmente con la postura oficial de Teherán, que niega cualquier negociación. Yugo Tsuboi, estratega jefe de Daiwa Securities, subraya la necesidad de que Irán confirme con mayor claridad si está realmente en conversaciones con Estados Unidos.
Bloomberg Garfield Reynolds, líder del equipo de MLIV Asia, advierte que “las acciones seguirán bajando esta semana a medida que las repercusiones de la guerra con Irán se extiendan por todos los sectores”. Los bonos, por el contrario, podrían beneficiarse de la creciente volatilidad y la posibilidad de una desaceleración económica.
La probabilidad de una recesión global se ha disparado. Goldman Sachs ha revisado al alza su estimación hasta cerca del 30%, mientras que Pimco la sitúa en más de un tercio. Si el conflicto se prolonga hasta junio y el estrecho de Ormuz se cierra, el precio del petróleo podría alcanzar un récord histórico de 200 dólares el barril, según Macquarie Group Ltd.
En un mercado a la deriva, Wee Khoon Chong, estratega sénior de BNY en Hong Kong, señala que “el comportamiento del mercado refleja un claro cambio hacia la preservación del capital. Los valores que recientemente han tenido un rendimiento superior son cada vez más vulnerables a la toma de ganancias y al cierre de posiciones”. La clave ahora es la cautela y la gestión del riesgo.
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