Samsung se lleva la tajada: ¿prepárate para pagar más por tu móvil?

La fiebre por la inteligencia artificial está disparando los precios de los chips de memoria, y Samsung, paradójicamente, se está beneficiando enormemente de esta escasez. Mientras los consumidores como tú y yo agarramos los bolsillos, la compañía surcoreana podría estar a punto de reportar ganancias históricas, superando incluso sus ingresos del año pasado.

El 'rampocalypse' y sus consecuencias

Un nuevo informe de Reuters, basado en estimaciones de decenas de analistas, apunta a un aumento de seis veces en el beneficio operativo de Samsung para el primer trimestre de 2026. La razón: un “superciclo sin precedentes” en la demanda de chips de memoria, un fenómeno que, con un toque de ironía, algunos han bautizado como el 'RAMpocalypse'. El resultado, según los expertos, es que Samsung podría embolsarse una suma cercana a los 40 billones de wones (unos 26.500 millones de dólares), casi igual a lo que generó en todo 2025.

El año pasado, la compañía ya reportó unos 44 billones de wones, pero las cosas, según el analista de Daol Investment & Securities, Ko Yeongmin, “no podrían ser mejores”. Sin embargo, para un inversor como yo, que no tiene acciones de Samsung, la situación es menos idílica: preferiría ver cómo los precios de los teléfonos inteligentes bajan en lugar de inflarse.

Un horizonte incierto: geopolítica y competencia

Un horizonte incierto: geopolítica y competencia

Pero no todo son buenas noticias. La perspectiva se nubla con la incertidumbre geopolítica, especialmente el conflicto en Oriente Medio, que amenaza con elevar los costes energéticos y dificultar el suministro de materias primas esenciales para la fabricación de chips. Además, las primeras señales indican que la explosión de precios de la memoria podría no ser sostenible a largo plazo.

Los fabricantes de dispositivos ya han subido los precios de smartphones y ordenadores, lo que está empezando a mermar la demanda de los consumidores. Y la aparición de nuevas tecnologías de eficiencia, como Google’s TurboQuant, que reducen la necesidad de tanta memoria, añade presión adicional. Por supuesto, la demanda sigue superando a la oferta, y la producción no parece dispuesta a ponerse al día pronto.

De hecho, Samsung está apostando por contratos a largo plazo con sus clientes más importantes para estabilizar la demanda y protegerse de las fluctuaciones del mercado. Pero fuera del negocio de la memoria, el panorama es menos halagüeño: otras divisiones, como la fabricación de chips, los smartphones y los paneles de visualización, se enfrentan a una rentabilidad más débil debido a los costes crecientes y la feroz competencia, a la que se suma la amenaza de huelgas laborales dentro de la propia empresa.

La especulación sobre el futuro de los precios de los chips de memoria es un juego peligroso, pero una cosa está clara: la voracidad de la inteligencia artificial está moldeando la economía digital de una forma que nadie podría haber previsto hace tan solo unos años.

El truco final: el poder de la ia

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Mientras los consumidores se resignan a pagar más por sus dispositivos, Samsung se prepara para capitalizar la