Irán y eeuu, a punto de reabrir el diálogo sobre el núcleo atómico
Tras semanas de tensiones diplomáticas, Estados Unidos y Irán parecen haber encontrado una vía de salida para reactivar las conversaciones de paz. Teherán, en una jugada estratégica, estudia temporalmente suspender el envío de barcos a través del estrecho de Ormuz, un movimiento que busca acelerar la fecha y el lugar de un nuevo encuentro.

Un alivio inesperado, pero con reservas
El propio presidente Trump ha adelantado que las negociaciones podrían reanudarse en los próximos 48 horas en Pakistán, aunque se mantienen abiertas otras opciones. Esta nueva iniciativa, impulsada por Washington, surge en un contexto de presión internacional, especialmente ante la inminente caducidad del alto el fuego establecido el 7 de abril.
Sin embargo, la agenda sigue siendo, como siempre, extremadamente compleja. El programa nuclear iraní continúa siendo el principal obstáculo, con posiciones irreconciliables entre ambas partes. Teherán propone un plazo de cinco años para la suspensión de las actividades nucleares, una oferta que contrasta con la propuesta estadounidense de 20 años.
La clave: la retirada del uranio enriquecidoMás allá de los plazos, la demanda israelí de la retirada completa del uranio enriquecido iraní se mantiene como un punto de fricción. El ministro de Defensa israelí no se andará con rodeos: cualquier acuerdo debe incluir esa condición.
Pero la situación no se limita a las negociaciones bilaterales. El Banco Central Europeo, en su habitual cautela, aconseja mantener una cantidad de efectivo disponible como medida de precaución ante posibles disrupciones en el suministro energético. La guerra, en su conjunto, pone en alerta a la economía mundial, con la próxima reunión del Fondo Monetario Internacional en Washington como un punto de inflexión.
Irán, por su parte, atribuye el fracaso de la primera ronda a la postura estadounidense, aunque deja la puerta abierta a futuras negociaciones, siempre dentro del marco del derecho internacional. El presidente Pezeshkian insiste en la disposición del país a continuar el diálogo. No obstante, el bloqueo estadounidense al estrecho de Ormuz, que limita las exportaciones de crudo iraní, persiste, poniendo a prueba la determinación de Pekín, principal cliente del crudo iraní, que ha instado a un alto el fuego inmediato.
Un petrolero vinculado a China, sometido a sanciones, cruzó el estrecho, un desafío directo a la política de Washington. La situación es tensa, pero la diplomacia, a pesar de sus grietas, aún respira. Lo que sí es innegable es que el núcleo nuclear sigue siendo el factor determinante en este delicado equilibrio. El futuro, por ahora, sigue siendo incierto, pero la voluntad de dialogar, aunque frágil, no ha desaparecido.”n
