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Tu forma de hablar podría ser la clave para detectar el alzheimer

¿Olvidar una palabra? Un fenómeno común, la “palabra en la punta de la lengua”, podría ser mucho más que un simple fallo mental. Un nuevo estudio revela que la velocidad con la que hablamos podría ser un indicador temprano del Alzheimer, una enfermedad que afecta a 1,9 millones de personas cada año.

La velocidad del habla, un nuevo aliado contra el alzheimer

La velocidad del habla, un nuevo aliado contra el alzheimer

Durante años, la comunidad científica ha buscado biomarcadores tempranos del Alzheimer en análisis de sangre, resonancias magnéticas y pruebas cognitivas. Pero ahora, investigadores de la Universidad de Toronto han encontrado una pista inesperada: la velocidad a la que expresamos nuestros pensamientos.

El estudio, publicado en Tandfonline y recogido por ScienceAlert, analizó a 125 adultos de entre 18 y 90 años. Los participantes realizaban dos tareas: describir una escena y luego identificar objetos mientras escuchaban audios. La clave no era si recordaban las palabras, sino cuánto tardaban en decirlas.

Joseph Jebelli, neurocientífico y uno de los autores del estudio, explica: “No hacer nada es la clave para reducir el riesgo de Alzheimer”. La investigación se alinea con la teoría de la velocidad de procesamiento, que sugiere que el deterioro cognitivo no se origina en un solo área del cerebro, sino en un enlentecimiento generalizado.

Jed Meltzer, otro investigador, afirma que estos cambios en la velocidad del habla deberían incorporarse a las evaluaciones cognitivas estándar. “Detectar el declive con mayor anticipación” es su objetivo.

La inteligencia artificial también está entrando en juego. Algoritmos entrenados para analizar patrones vocales han logrado una precisión del 78,5% en la detección del Alzheimer. Esto representa una alternativa no invasiva a métodos diagnósticos como punciones lumbares o escáneres PET.

Pero la investigación aún se encuentra en sus primeras etapas. Se necesitan estudios longitudinales para confirmar que la lentitud en el habla predice el desarrollo de la enfermedad. Sin embargo, el lenguaje sigue siendo una herramienta accesible para detectar cambios cognitivos. No se trata de un olvido puntual, sino de cómo evoluciona la forma de hablar con el tiempo.

Más allá del Alzheimer, la capacidad de analizar patrones del habla podría anticipar otras alteraciones cognitivas. La voz, con sus pausas y fluidez, revela información que a menudo pasa desapercibida. Y, aunque la tecnología avanza, la simple grabación de voz podría convertirse en una herramienta de cribado masivo.

Esta nueva perspectiva no reemplaza los métodos tradicionales, pero ofrece una puerta de entrada prometedora a un diagnóstico más temprano y menos invasivo. La voz, al final, podría ser nuestra mejor aliada en la lucha contra el Alzheimer.