Chernóbil: 40 años después, un 'paraíso salvaje' radiactivo
El 26 de abril de 1986, una prueba de seguridad fallida en la central nuclear de Chernóbil provocó una de las catástrofes medioambientales más graves de la historia. El reactor número 4 explotó, liberando enormes cantidades de material radiactivo a la atmósfera y convirtiendo los alrededores en uno de los lugares más contaminados del planeta.

La naturaleza encuentra un nicho
A pesar del desastre, la vida animal y vegetal ha prosperado en la zona. Los lobos, osos, arces, linces, ciervos, jabalíes y aves de todo tipo han encontrado un espacio fértil. Los científicos hablan de los caballos de Przewalski, una especie en peligro de extinción que ha casi colonizado el área.
La ausencia humana es clave. Sin tráfico, caza, urbanismo, las especies pueden desarrollarse sin interferencias. Sin embargo, no debe olvidarse que la radiación sigue presente, generando cambios genéticos, alteraciones en algunas especies y consecuencias a largo plazo impredecibles.
Un 'paraíso salvaje' radiactivo, peligroso y lleno de misterios.
